Chapi Escarlata: Los apuros de Su Majestad

lunes, 4 de julio de 2011

Los apuros de Su Majestad

Mientras él recibía a Hilary Clinton en su maratoniana visita a Madrid, su imagen iba por otros derroteros.

Salía, junto a Bill Clinton y Carlos de Inglaterra, en un gran trampantojo publicitario de una empresa que promociona aventuras discretas para gente casada, a la que se le había ocurrido la feliz idea de incluir en la terna al rey de España.

El cartel, colocado en plena Gran Vía madrileña, llevaba una leyenda sobre las fotografías de estas tres personalidades:
¿Qué tienen estas realezas en común?...
Debería haber utilizado Ashley Madison.



Lo leí el sábado en el periódico Público y cuando vi el titular pensé que era una broma. Pero no, ahí estaban nuestro rey "intocable", tocado por una empresa de fuera como reclamo de una aventura sexual. Aquí a nadie se le habría ocurrido, por si las moscas, rozarle siquiera un pelo de la cabeza al monarca, tan famoso, por lo visto, en esas lides.

Ni que decir tiene que el cartel duró expuesto lo que un chupa chups a la puerta de un colegio. Pero la empresa ya ha conseguido su objeivo con creces. En la Zarzuela, callan.

6 comentarios:

Jim Cross dijo...

¡Jajajaja! Vaya 3 pichaflojas...

Sinceramente, me alegro de que se toque a los "intocables"... Se ve que no les gustó nada que les quitaran el derecho de pernada y debían seguir con las "buenas costumbres". Vox Populi son los affeirs de su majestad pero aquí... más vale no decir nada, que te aparecen dos hombres de negro y gafas de sol que te acompañan a un sitio del que no vuelves jamás :P

Por cierto, ya es la 2ª red social para infieles que nos descubres, Chapi... y yo vuelvo a sorprenderme. Ya ni nos lo curramos en trabajo de campo (en los bares, en la calle, en el metro, escondiéndote para que no vaya a ser que te vea un conocido...) sino que nos quedamos con el trabajo de oficina (con tu ordenador y tu pareja viendo la tele a tu lado). Hemos perdido el romanticismo por las cosas...

merver dijo...

Pues a mí me produce el mismo rechazo las listas de “infieles” como esas listas que hacen algunos “periódicos” para “sacar del armario” a quién no quiere o no le da la gana decir cual es su tendencia sexual. Me importa exactamente lo mismo.
Ya vale juzgar tanto. Y a mi el rey como que me da lo mismo vaya, pero sacar rédito publicitario de esto me parece como mínimo, ilegal.
Creo que estas cosas pertenecen a la intimidad de los afectados, sean reyes, homosexuales o periodistas.
Y respecto a las redes sociales que te organizan el engaño, de todo tiene que haber…y parece que tienen bastante público, pero para mí no habría algo más triste y aburrido que hasta esto te lo tengan que preparar…

Ros dijo...

También pienso como Mever, que allá cada cual con su ortodoncia. Tampoco me importa si el rey entra o sale, hace o deshace en estas cuestiones, lo que sí me importa es que haya rey, que no lo quiero para nada, ni a él ni a su cada vez más extensa familia.
Por cierto, en la emisión de la Fórmula 1 del otro día en La Sexta, salía un anuncio de esta empresa llamando a todo rey a ser infiel. ¡¡¡Lo que hay que ver!!!

OTRA VEZ YO dijo...

ASÍ VA LA SOCIEDAD!
EDUCAR????JAJAJAJAAAAAAA!!
EDUCAR NO ES:
SER AMABLE, BONDADOSO, GENEROSO....
ESO SON CUALIDADES Y ACTOS MUY MERITORIOS.

LA MAYORÍA NO TENÉIS NI IDEA DE LO QUE ES EDUCAR.(en la f..)


NO SON LOS APUROS DE SU MAJESTAD. LA SOCIEDAD CREO, MUY SINCERAMENTE QUE ESTÁ MUY, MUUUUY ENFERMA.

Deckard dijo...

Ojitos Merver y Ros, permitidme señalaros que puesto que tenemos que soportar mantener a una familia real que nadie a votado (elegido sí, la eligió Franco) lo mínimo que podemos exigir es que cumplan el contrato. En este caso el compromiso de no sembrar vientos que pueden poner en crisis al Estado.
Aunque bien pensado, igual si eso sucediera, si el prestigio del monarca se fuera al garete, habría más gente dispuesta a poner en cuestión a esa antigualla de institución, llamada monarquía.
En otras palabras, si quiere comportarse como todo hijo de vecino y responder cuando quiera a la llamada de la carne, que abdique y se someta a las mismas exigencias que los demás. Y si no lo hace, que se comporte como mandan sus cánones. ¡Coño!

Deckard dijo...

¡Horror! Se me ha colado un "ha votado" sin hache. ¡Si me ve mi maestro...! Ha sido la tecla floja, que conste.