Chapi Escarlata: El pelotismo educado

viernes, 22 de julio de 2011

El pelotismo educado

A ella, como a mí, no le gusta ponerse bañador en la playa. Prefiere el pelotismo, pero no como religión, sino porque es más cómodo, más gustoso y no deja marcas.

Como no es religión, no le gustan los guetos nudistas, prefiere ir a playas donde hay gente desnuda y gente vestida, porque esas -dice- son las más abiertas, nadie se mete con nadie ni nadie recrimina a nadie porque se le vean las partes pudendas.



En estas estaba en una playa de Asturias, que le gusta mucho, precisamente por todo lo anterior, paseando por la orilla en bolas, como otros muchos, cuando se dio de bruces con el jefe de trabajo de su marido, que venía hacia ella de la misma guisa. Y claro no tuvo tiempo de disimular la sorpresa y el corte que se le colocó en la cara.

Es que así, de repente -explica-, encontrarte con alguien del otro mundo que se supone que no tiene que estar aquí con su barriguita, sus webitos y su aquel  allí puesto, me descolocó.

No sabía donde meterme de la vergüenza. Pero como todo es tan natural, en tres segundos me recompuse, les dije a mis tetas que se tensarán y le correspondí con los dos besos que él ya estaba a punto de darme, alargando el cuello hasta la tortícolis para que no se rozara nada más.

Después de la mínima conversación de cortesía, a él le pasaba lo mismo, me fui por donde había venido pensando en lo desmejorado que lo había encontrado, y en que la corbata le tapa más la barriga.

6 comentarios:

Jim Cross dijo...

Jajaja, ¡qué buen post el de hoy, Chapi!

Pues que quereis que os diga, por más que me lo expliquen una y mil veces, nunca entenderé por qué a una persona le da igual mostrarse en pelota picada (o en topless) delante de media costa levantina pero si llega una sola persona conocida van corriendo a taparse...
Por algo dicen que el naturismo es una filosofía de vida; lo demás, de aficionados (supongo)

Deckard dijo...

Yo también me rio como Jim Cross. ¡Ja, ja, ja! Pero es verdad lo que dices sobre la vergüenza, que es una cosa rara rara.
Chapichurri, ésta sí que es buena. ¿De dónde has sacado esta historieta que parece salida de una peli de Woody Allen?
La has contado con tanta gracia que me he partido de risa imaginándomela. Lo único que me mosquea es que tu amiga sólo vea la barriga del otro. Igual si el ha contado la misma historia desde su punto de vista habrá visto otros defectillos de tu amiga, como la celulitis o las tetas colgantes, aunque a mi no me gusta hablar mal de las chicas. Pero bueno, claro que cada cual ve las cosas como dice la biblia la paja en el ojo ajeno, o en el propio, ¿o como era eso?

chapi dijo...

Yo sólo sé la versión de mi amiga, y sí claro, habría que escuchar al otro cuando se fuera a su toalla.

Anónimo dijo...

Lo veo normal...
Todo tiene su contexto.

Hay personas a las que no les importa encontrarse con los vecinos...o las vecinas, cuando bajan la basura en pijama, o disfrazados de cualquier manera estrafalaria...pero a esas mismas personas les daría un "yu-yu" tremendo el encontrarse, así vestidas, con su jefe, o con compañeros de trabajo o con un antiguo novio o novia...
¡Vamos! que si esto mismo te lo llevas al terreno del nudismo...pues me parece normal que tu amiga sintiera "corte" (y probablemente aún sería mayor el "corte" de él...si la chica estaba muy mona desnuda...y él...desnudo ¡estaba de pena!, tal y como parece apuntar tu relato...)

¡Un saludo y buen fin de semana!
(Con nudismo o sin él ;) )

Ananda

Admi dijo...

Con el mal tiempo que estos dias hace por Torimbia o bien el Playón de Bayas, me temo que no hay jefe ni jefa que vaya en bolas.
Situación subrealista pero posible.
Si uno lleva los años con dignidad lo menos que se fija uno es en las arrugas o en la barriguita.

Sexshop dijo...

La verguenza es un concepto que uno siente individualmente a pesar de ser originado por un comportamiento social.
En una playa nudista se está mucho más cómodo desnudo, solo nuestra tradición o el que pensarán nos hace pensarlo dos veces. Idem al topless. Tendríamos que probarlo un par de veces y luego opinar de miras cortas.