Chapi Escarlata: Las mujeres somos "histéricas por naturaleza"

miércoles, 9 de marzo de 2011

Las mujeres somos "histéricas por naturaleza"

Ayer me dediqué a ver y escuchar varios programas sobre lo que decían políticos y gente influyente de la situación de las mujeres trabajadoras en su día internacional.

Me parecieron meras obviedades sobre el déficit en derechos que nos diferencia a mujeres y a hombres: salarios menores, dificultades para conciliar vida laboral y familiar, mayor desempleo, sobre todo en época de crisis, poca presencia en las direcciones de las empresas y un largo etcétera. Creo que eran más bien declaraciones de intenciones que ganas de acabar de una vez con las desigualdades.



Pero no era en esto en lo que me quería detener, aunque una cosa ha llevado a la otra. Leí y escuché algunas intervenciones de diputados en las Cortes de 1931 que se oponían al voto femenino. Casi todas eran del msmo tenor, pero la palma se la lleva un médico eminente: Roberto Novoa Santos, diputado por la Federación Republicana Gallega, que argumentaba que la especial fisiologia de las mujeres (que él definia como "la indigencia espiritual del sexo femenino") hacía que las mujeres tuvieran una inferior capacidad para votar.


"A la mujer no le dominan la reflexión y el espíritu crítico, sino que se deja llevar siempre de la emoción. Con ello se haría del histerismo una ley, porque el histerismo no es una enfermedad, es la propia estructura de la mujer; la mujer es eso, histerismo, y por ello es voluble, versátil. Conceder el voto a las mujeres significaría entregar el destino de la República a la histeria femenina".

Qué estulticia de tan eminente doctor. Es para que se nos caigan los palos del sombrajo. Lo malo es que hoy hay gente que sigue pensando así.

4 comentarios:

PaKe dijo...

Cada día esta mas claro que tener un titulo -de lo que sea- no quita la tontuna que lleve uno de serie...

Un saluditorrl de miercoles.! -ese día que laboralmente hablando siempre esta en medio el muy cabrón-

Anónimo dijo...

Mira Chapi...Cada día que pasa me siento mas y mas confundido respecto a la mujer.
Te preguntarás por qué...

Tienes una experiencia maravillosa de años, podrías escribir mil libros bajo mil puntos de vista diferentes...Con toda esa experiencia...¿Serías capaz de decir algo respecto a la mujer actual que fuera irrebatible? ¿Serías capaz de decir algo sobre ella, que no te lo echara por tierra mañana, o pasado mañana, una conversación con una amiga o una vecina...o el presenciar el comportamiento de una chica ante una situación determinada?

Yo, sinceramente...no me siento capaz, y no es porque no ame a la mujer, ni porque no me interese ¡todo lo contrario! No se me ocurre nada mas maravilloso que la mujer...pero tampoco nada mas enigmático...

A estas alturas del partido, he visto tanto...de todo respecto a la mujer, que me siento incapaz de decir nada, ni de etiquetar, ni de clasificar...
La mujer mas fría y, supuestamente cerebral, puede volverse completamente histérica (el término en sí...ya tiene bemoles por su procedencia) por...no se sabe bien qué (ni ella tampoco y encima, a veces te lo reconocen...)

Con todo, creo que quizá ese es probablemente el mayor atractivo (y peligro) que encierra la mujer, su imprevisibilidad...

No sé. Cada mujer tal vez encierra dentro de si misma todos los misterios del Universo y los hombres somos sólo unos pobres espectadores, admiradores, y a ratos, tristes sufridores, de tan profundo misterio, desprovistos de la inteligencia ni la sensibilidad suficientes para comprender que sólo Dios tiene la respuesta a ese misterio.

¡Un saludo!

Ananda

Aquiles dijo...

Sobre las apostillas de Chapi al antiguo diputado en Cortes qué se le va a decir, salvo que uno está de acuerdo en que tanta preparación (que se le supone)no evita caer en el absurdo. Pero para ello no hace falta retroceder tanto en el tiempo, que hoy mismito tenemos muchos ejemplos en el Parlamento.
Me detengo en animar a Ananda: la mujer es un “enigma dentro de un misterio envuelto en un acertijo”(como al parecer dijo Churchill de la antigua URSS). Pero no te deprimas, toda su legendaria volubilidad es producto del cóctel hormonal que culebrea en su interior.
Como los hombres tenemos nuestro cóctel particular distinto, también tenemos lo nuestro, ya se sabe. Es cuestión de estar advertido y tratar de capear el temporal cuando se presenta.

Doctora Membrillo dijo...

La mujer,,, esa gran desconocida..