Chapi Escarlata: febrero 2011

lunes, 28 de febrero de 2011

Te echan a fumar y encuentras un novio

Ante una nueva actividad siempre hay un nombre idóneo esperando a la vuelta de la esquina, y en esto los anglosajones se llevan la palma. Y a un inconveniente siempre se le puede dar la vuelta para verle alguna ventaja.

Que la ley antitabaco y su prohibición de fumar en los bares obliga a salir fuera a pasar frío -o calor-, pues se sale y se compensa pegando la hebra con el de al lado y fomentando el roce; y donde hay roce ya se sabe.



A esto le han empezado a llamar aquí smirting, un "apócope" de fumar y ligar (smoke y flirting), pero ya se practicaba en las puertas de los centros de trabajo desde que en 2006 la misma ley prohibiera fumar donde se trabaja. Entonces no se llama smirting, sino bajar a echar un piti y una parrafada con ese tío tan bueno que curra en el segundo. La "modernez" de denominarlo en inglés nos ha venido ahora por importación, cuando la prohibición se ha ampliado a los bares.

Leo en Terra que este trasunto de ligar echando un cigarrito en la puerta de un bar está ya muy depurado en el Reino Unido y en Irlanda y que incluso hay técnicas para conseguir que el "¿Tienes fuego?" pase a mayores, según publica The Sun.


Dicen, por ejemplo, que hay que llevar siempre un mechero, cuanto más llamativo, mejor; que hay que saber fumar con elegancia tipo Marlene Dietrich o James Dean, que deben ser los inconos más eróticos de los fumadores. También, que hay que saber elegir el momento en el que salir a fumar, porque, otro ejemplo, la lluvia obliga a los fumadores a permanecer juntos en un lugar más reducido y propicia la conversación.

La generosidad de ofrecer un cigarrillo, elegir el inicio de la conversación cuidadosamente y no echar el humo a la cara del contrario son otros consejos que dicen que hay que seguir antes de terminar el fumeque con un caramelo o un chicle por si acaso hay beso.

En Irlanda ya han hecho estudios sobre lo bien que funciona el smirting. Uno de ellos dice que el 25% de las parejas que comenzaron su relación en Irlanda en el año 2007 (cuando se prohibió fumar en los pubs) se conocieron a las puertas de un bar.

viernes, 25 de febrero de 2011

Trabajo y maternidad casan mal todavía

Apenas pasa de los cincuenta, aunque su aspecto es el de una mujer más joven. Aparentemente, su vida es apacible -la felicidad es otra cosa-, sin sobresaltos, sin agobios. Pasa entre el trabajo, el  mucho deporte que hace y los amigos. Y aparentemente tampoco tiene razones para cambiarla.

Pero no todo es lo que parece, ni tampoco en ella, que ha sido siempre como un roble resistente a la adversidad. Casi de un día para otro entró en barrena y se le rompió el ánimo, aunque estas cosas nunca son de repente, se van incubando hasta que un día salen afuera después de estar mucho tiempo dentro.



Detrás del desánimo llegó la triseza, que ahí se ha quedado porque no ha tenido ni ganas de despacharla. Y así anda, unos días arriba y los más, abajo, dejando que los fármacos hagan el trabajo de su voluntad. En eso tiene razón: cuando uno no puede, que trabajen las pastillas y el psiquiatra.

Y algo hacen para sacarla del hoyo en el que la metido la causa de su estado, tan sorprendente como su inesperado desánimo: el no haber tenido hijos. Sí, eso dice que le han dicho. Y ella no lo niega. Siempre había dicho que algún día quería ser madre, pero ese día nunca llegó, porque no encontraba el momento o porque no tenía al hombre adecuado, y nunca hablaba mucho de ello. No era como otras mujeres a las que les ves escrito en la cara "soy una madre" y que hasta que no los tienen no paran de intentarlo.

Todavía perpleja por lo que había escuchado, hace dos días leí que el 51% de las mujeres que trabajan no tienen hijos para no perder su empleo, no porque no quieran.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Hay que ver lo que ponen los árboles

Desde que han descubierto que la posibilidad de que les pillen en algún sitio "poco apropiado" les pone a cien, mi amigo y su novia se han aficionado a hacerlo donde menos te lo esperas.

Empezaron tonteando una tarde en un parque y allí que se lo montaron. Un poco retirados, sí, pero sin importarles que los pudieran ver, así que durante un tiempo no había fin de semana que no salieran a pasear por el verde, ellos tan urbanitas y poco aficionados al aire libre.



Él dice que más que follar entre árboles, que a él le gusta en todos los sitios, lo que más les pone es que puedan "pillarlos", así que a las zonas verdes, que han dado mucho de sí,  le han seguido los ascensores, la encimera de la cocina de la casa de ella -madre de tres hijos- o los baños de los bares. Ahora ha pensado que estaría bien montárselo en un probador, y en eso están.

Nos sé por qué, pero me da que una tarde de estas me los encuentro en el ascensor de mi casa en plena faena. Pues yo les digo que me dejen participar, donde caben dos...

martes, 22 de febrero de 2011

Los 'webs', mejor tranquilos

Conozco a un tipo que es follador compulsivo -nada que objetar mientras no moleste- y se pasa el tiempo entre dos aguas: buscando dónde desahogarse y pensando qué hacer para seguir siendo un rey -no el rey- de mambo en su reducido grupo de petulantes. Para esto último, el follar con tantas le da puntos.



Como es compulsivo y no siempre puede estar donde él quisiera, cuando esto ocurre se pasa la mañana y la tarde rascándose los webs en público. Y no se corta un pelo si va alguien a hablar con él. Disimula un poco, no mucho, y sigue dale que te pego, porque piensa que el otro no le está prestando atención. Las primeras veces que lo vi me producía un asombro supino y cuando aterricé- no necesité mucho tiempo-, me daba más bien asco.

Me recordaba a un cura que había en el colegio al que yo iba cuando era pequeña. Hacía lo mismo y tenía una pinta más negra y más cutre. Pues como el moderno este.

domingo, 20 de febrero de 2011

Cómo suenan los orgasmos

 Gritos, quejidos, murmullos, aullidos, jadeos, berridos.... Una amplia gama de ruidos para liberar las emociones que produce un orgasmo a hombres y mujeres, que en esto no hay distingos.

Los sonidos en la cama favorecen la relación sexual, dicen los expertos sexólogos, pero supongo yo que todo depende del tipo  y de la intensidad, porque yo conocí a un hombre -siempre es el vecino el que suena, nosotros nunca- que daba tales berridos, que temblaban las paredes y se oían en la otra punta de la calle, lo juro.



A la compañera de cama, el primer día le dio tal susto que la dejó fuera de juego y sin poder decir ni mu, ella que es de jadeos sensuales más bien discretos. Lo sé porque vivíamos en la misma casa, no porque ellos se prodigaran en comentar su vida sexual, que tampoco hacía falta.

Tengo un amigo al que le gusta que la chica con la que está se manifieste como sea pero que lo haga, porque lo contrario le genera dudas sobre si se lo estará pasando bien o no. "Una mujer que no dice nada, ni siquiera jadea, es muy mosqueante, porque no sabes si viene, va o se ha ido para siempre", dice.

Sin embargo he escuchado también la posición contraria, la de alguien que, no por vergüenza, no siente la necesidad de expresar nada mientras folla, porque se lo pasa mejor en silencio, aunque manda señales para que el otro se entere, no precisamente con la voz.

Los sonidos del orgasmo, que ha dado ya hasta para grabar melodías, y no sólo para móviles, es como los colores, los hay para todos los gustos.

viernes, 18 de febrero de 2011

El pánico a las mujeres se cura

¡Pánico a las mujeres! Tiene treinta años y aún es virgen, porque tiene tanto miedo a fallar, a no saber, que le impide relacionarse.

Este caso me lo contaba ayer una amiga que lo había escuchado en la radio y se mostraba muy sorprendida porque hubiera gente así:

"Pues sí, me extraña, porque esta es una época en la que te meten el sexo, no precisamente por su sitio, sino por lo ojos en todas partes: en los anuncios de la tele, en el cine, por la calle... Todo es tan sexual , somos todos tan sexuales que parece que no hubiera problemas en ese sentido; y si los hay, ya hay una pléyade de expertos que te curan hasta lo que no tienes".



Decían -contaba ella- que muchas veces esos inconvenientes se arreglan acudiendo a una prostituta, y que mucha comprensión tienen que tener ellas para que la experencia no sea negativa. O esto o una casa de masajes eróticos, aconsejaban también.

Paciencia, comprensión, psicología... si es que tienen que tenerlo todo. Son como asistentes sociales de la comunidad desde que el mundo es mundo, y mira que se lo están poniendo crudo en esta época. "tan sexual", según mi amiga, pero tan hipócrita y puritana.

jueves, 17 de febrero de 2011

Las mermeladas de Escarlata

Además de mi deseo inconfesable de querer haber sido la madame de un burdel de lujo, tengo otro más asequible: hacer mermeladas, compotas y similares y venderlos en una tienda on line y en el mercadillo de los miércoles de mi pueblo adoptivo.

Esto les contaba ayer a unos amigos, con los que había quedado a comer para hablar de sexo, que es un tema muy frecuente entre nosotros, aunque entremedias lo salpiquemos con los planes B de cada cual en la vida, como este mío de las compotas.

Nadie se cree que tú vayas a dedicarte a hacer mermeladas, me dicen siempre que lo cuento.


¿Cómo que no? En cuanto veas los botes y el diseño de mi etiqueta, te mueres por comprarme un tarro, que llevará además escritos algunos de los múltiples usos que le puedes dar para que te sepa a gloria.

Se pueden rellenar bizcochos, ponerla sobre un bollito de pan crujiente, o tú, por ejemplo -le dije-, puedes rozar muy suavemente los pezones de tu amante con hilos de fresa, derramar melocotón o chocolate líquido sobre el canalillo o llenar el hueco del ombligo de frutas del bosque, después de haber dejado un reguero ascendente desde el monte de Venus.

Y ahora dime que te crees que lo voy a hacer y que me las vas a comprar.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Qué perros son algunos amores

Otra vez. Y van tres. La ha dejado como hizo el anterior y el anterior del anterior. Tres, y por el mismo motivo.

"No he sido yo, me dice este igual que dijeron los otros. Dice que soy una mujer maravillosa y que ha sido feliz los cinco años que hemos estado juntos bajo el mismo techo y sobre la misma cama, pero que ya no siente lo mismo..."


"Es el argumento que antecede a 'pero he conocido a otra persona de la que me he enamorado -y que además es más joven y tiene las tetas turgentes, esto no lo dicen, pero lo cazo al vuelo-. Me duele mucho hacerte daño, y espero que puedas perdonarme y que mantengamos la amistad, porque has sido muy importante para mí' y patatín y patatán".


"Y yo me quedé con cara de gilipollas, intentando comprender lo que este ser, que de repente me pareció un extraterrestre, me estaba contando. Ni lloré ni pataleé ni sentí ni padecí sólo me mantuve frente a él con los ojos como platos y en silencio durante cinco minutos. Después cogí el abrigo y me largué a la calle ¡Qué frío que hacía fuera y dentro!".

"Suelen decir algunos hombres que cuando ocurre esto es porque ya el amor se ha muerto, porque ninguno de los dos, ni ella ni él, se lo ha trabajado. Bueno, es una posibilidad, pero hay otras como la mía. Yo creía que nos queríamos en todos los sentidos, con el corazón y con el cuerpo, estaba entregada y me gustaba esta relación. O sea, que me la trabajaba a fondo. Pero claro, fallaba en lo esencial: turgentes, turgentes, las tetas no las tengo".

Todo esto me lo contaba mi amiga mientras nos tomábamos un martini la mañana del último domingo, en una terracita de Rosales, al solecito de febrero. Pero la pobre no entraba en calor ni aunque nos hubiéramos metido en una sauna. Estaba gélida.