Chapi Escarlata: junio 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

El erotismo de los culitos en verano… y en invierno

Dicen los cirujanos plásticos que hacen gluteoplastias -vamos camino de que te puedan preguntar por la calle si el trasero que mueves es tuyo o te lo han pegado- que los culos más solicitados por ellos es el de Antonio Banderas y el que ellas quieren es el de Jennifer López. Increíble pero cierto.




Lo de copiarle el trasero a Banderas lo puedo entender, pero desear tener el culazo de la López se me hace cuesta arriba, porque es un culo enorme, aunque para gustos están los colores, y no me voy a meter yo ahora con lo que les puede o no gustar a los hombres.

Precisamente, el hecho de que la actriz decidiera hace ya unos años, bastantes, asegurar su trasero en unos cuantos millones de dólares, llevó a la sexóloga y profesora de la Universidad de Bremen, Ingelore Ebberfeld, a investigar y a escribir un estudio que tituló El erotismo de las nalgas.

Halló el origen de la atracción del trasero femenino en la prehistoria de la especie humana: los monos. “Las hembras atraen a los machos moviendo el culo y la hembra es fecundada por detrás”, escribió esta profesora, para quien el desarrollo de la civilización dotó a la mujer de algo más que instinto animal: “Aprendimos a conocer los secretos que encierra el cuerpo. Sabemos lo que tenemos y hemos convertido el trasero en nuestra principal arma erótica”. Ebberfeld reconoce que el impulso de observar los glúteos es incontrolable y que procede de una época de la evolución en la que la mirada y el pompis se encontraban a la misma altura.

En todas las épocas de la historia los glúteos de la mujer han sido el arma poderosa para atraer las miradas masculinas y provocar el deseo, afirma. La atracción por el de los hombres es mucho más reciente.

Las marcas de lencería también han sabido aprovechar el boom de hacer parecer lo que uno no es, poniendo parches y sujeciones que consiguen culos redondos y respingones, sin necesidad de pasar por el quirófano o inyectarse ácido hialurónico, que ahora es la panacea para estar más guapos.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

martes, 29 de junio de 2010

Como los novios

Volverán a ser novios durante casi tres semanas del verano y esperan el momento con tanta pasión como la que tienen los novios que no han gastado aún su amor con la convivencia del día a día, los hijos, la casa…


Son marido y mujer y padres de tres hjos que estarán en campamentos de verano aprendiendo inglés, pero en dos días volverán a ser novios. Tendrán tiempo para quererse como los novios, buscarse, desearse y dedicarse el uno al otro como no pueden hacerlo el resto del año, inmersos en el funcionamiento familiar.



Serán sólo dos, con lo que eso supone, dice él, que disfruta sólo con pensar en lo feliz que va a hacer a su novia, soltándose las ganas que muchas veces se aguantan el resto del año por exigencias del guión. Ahora no habrá guiones ni cortapisas ni intendencias ni nada requiriendo su atención. Sólo ellos dos con todo el tiempo para quererse como lo hacen los novios, porque creen que es distinto a cómo lo hacen los casados.

Él dice que los novios se entregan con otra pasión, se aman con otra fuerza y follan mucho mejor, porque no hay nadie que los distraiga. Así que estas tres semanas idearán cosas nuevas para sorprender al otro, lo harán donde no pueden cuando están en familia -cuentan que esto les priva- y se empeñaran en hacer temblar al otro como en los primeros tiempos.

Cada verano buscan el tiempo que sea para ellos. No siempre han sido tres semanas, a veces ha sido una o cuatro días, pero no lo perdonan, salvo causa de fuerza mayor, porque creen que ahí está el fuelle que los enciende para quererse con esa fuerza cuando no les dejan ser novios.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

lunes, 28 de junio de 2010

Hay tetas que dicen más que sus dueñas

“Hay tetas que tienen una conversación mucho más interesantes que sus dueñas”, decía Eulogio , un antiguo lector de este blog, a cuenta de la importancia que cobran los pechos en una conversación entre hombre y mujer. Si son generosas y bien puestas, la dueña se queda en segundo plano en la atención de su interlocutor.




Las tetas tienen vida propia, hablan por sí mismas, dice una amiga mía que las tiene grandes y cuenta que en su trabajo los hombres siempre le miran a las tetas en vez de a los ojos cuando hablan con ella. Cree que la obsesión de los hombres por las tetas es generalizada y que ante eso sólo podemos ponernos más escote y que disfruten tanto como nosotras.

Son tan importantes para unos y para otras que son causa de complejos por grandes o por pequeñas, por caídas o levantadas, porque miran a Cuenca o hacia dentro…, y de miles de operaciones para modificarlas, porque como le escuché una vez a un cirujano estético, ninguna mujer está conforme con sus pechos.

Y cuando dejan de hablar (las tetas), se produce un impacto tan brutal que lleva a pensar que se ha perdido todo el encanto de la feminidad y que una ya no es una ni siquiera media.

Una compañera de rehabilitación me contaba el otro día lo que sintió al mirarse en el espejo por primera vez, después de que la operasen para quitarle un pecho. “Es como arrancarle la armonía al cuerpo, que te falta lo esencial para seguir siendo mujer y que no le vas a gustar igual a tu hombre. Es como si ya no fueras tú”.

Lo que ahora espera es la cirugía reparadora que le devuelva unas tetas parlanchinas parecidas a las que tenía y que eran, además, tan aficionadas a los buenos escotes. Mientras, se recupera del shock mirando siempre hacia adelante.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

sábado, 26 de junio de 2010

El amor perdido

Puede que a algunos les parezca una historia de otro tiempo. A mí me lo parece. Ayer recordé lo que un buen amigo me contaba no hace mucho de su juventud.


Hace unos años, bastantes, del tiempo en que en España las relaciones sexuales se establecían a una edad mucho más tardía que hoy, esa época en que los novios no conocían el sexo generalmente más que cuando se casaban y hasta entonces les tocaba esperar pacientemente.

Él “salía” con una chica que le gustaba mucho, iban al cine, paseaban, charlaban, y la intimidad llegaba a lo sumo a unos besos furtivos en el cine, casi sin lengua, y a hacer manitas más para trasmitirse calor que otra cosa. Nunca se prometieron nada ni contrajeron compromiso alguno pero estaban muy a gusto juntos, se entendían bien, se diría que eran novios pero ellos nunca lo verbalizaron ni les preocupó lo que los demás pensaran al respecto.



Él se marchó a estudiar a otro país, conoció a otras mujeres, tuvo sus relaciones, anduvo de acá para allá en el terreno sentimental, pero nunca acabó de sentir nada especial por nadie.

Regresó a España convertido en un profesional de prestigio y volvió a su ciudad, antes de instalarse en Barcelona, quería saber de aquella chica que tanto le gustó quince años atrás. Ella se había casado, tenía dos hijos ya crecidos y parecía ser razonablemente feliz. Cuando se encontró frente a frente con ella, sentados en una cafetería, se dio cuenta de su turbación y de que aún le temblaban las piernas cuando ella lo miraba.

Él supo entonces que en realidad seguía enamorado de ella y se preguntó si a ella le pasaba lo mismo, si era feliz con su vida o lo había añorado a él… Y creyó ver, en una mirada furtiva, dibujarse un sí en los ojos de ella. Pero sacudió la cabeza y pensó que se había imaginado una ilusión.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

jueves, 24 de junio de 2010

El lugar del sexo lo ocupa ahora el balón

La pasión deportiva puede afectar a la pareja por la falta de apetito sexual ya que el espacio que antes ocupaba el sexo en el cerebro (90%-95%), ahora lo ocupa el balón de fútbol y los colores de su selección.




Esto tan exagerado, creo yo, lo dicen los de Amantis que ante esta competencia se han inventado ofertas y reclamos para que el personal no decaiga y siga practicando sexo y de paso, comprando sus cacharritos. Hasta han creado un código “Gol” para los descuentos cuando juegue la roja. Sólo cuando juegue, no especifica que si gana van a tirar la casa por la ventana para regalarnos placer.

Explican que uno de los síntomas de la obsesión por el fútbol puede ser la falta de apetito sexual y que en las parejas en las que un miembro no comparte esta afición, sufre durante estos días una sensación de abandono sexual y falta de interés por parte del otro, que puede resultar muy desagradable.

Pero no sé si llega a tanto la cosa como para que el 95% del cerebro lo ocupe un partido de la selección. Y no hablo de mujeres. No sé si es porque lo veo en el trabajo y entre mis amigos, pero me da que este Mundial no está provocando obsesiones incontrolables. Aunque tengo unas amigas muy previsoras que, temiéndose lo peor, se han ido diez días de vacaciones solas a Canarias, porque así disfrutan todos.

Una encuesta europea realizada por Yahoo señala que aunque tres cuartos de los encuestados dice que el Mundial no afecta a su relación de pareja, un 7% de las personas consultadas en España confiesa que su relación sí peligra durante el campeonato, y casi uno de cada cinco (un 16%) prefiere ver los partidos junto a su pareja, posiblemente para evitar posibles discusiones.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

miércoles, 23 de junio de 2010

Atrevimientos de mujeres

A los hombres no les disgusta ver a dos mujeres besándose. Incluso una de las fantasías de muchos es hacerlo con dos mujeres, mientras consideran impensable que haya otro hombre en el trío.

Sobre el tema, recojo la reflexión de una amiga mía, que considera que la bisexualidad femenina está aceptada y difundida, que nos pone mucho a todos ver cuerpos de mujeres dándose placer. En cambio los hombres son muy reacios a cualquier práctica bisexual. Ella dice que por acariciar y besar a una mujer no es lesbiana, en cambio su novio sí que cree que es una práctica de homosexuales, y que como él no lo es, pues no le gusta.



“Las caricias las proporcionan las manos y no importa el sexo del que las proporciona, al igual que un beso, es una boca mas allá del sexo-. Es una mano que acaricia, una boca que besa, y eso da placer, el tabú es nuestro, lo ponemos nosotros” rebate ella.

Al hilo, recuerdo lo que me contaron sobre las “fiestas oscuras” de algunos locales de encuentros. Ese día se rebajan las luces. A la entrada se explica al público de que va el juego. Hay pulseras con una luz fosforescente y las hay de tres colores, rosa (para mujeres hetero), verde (para hombres hetero) y azul (para hombre o mujeres bisex). Todos entienden que se trata un juego, pero la oscuridad hace mucho.

Nada más entrar y dejar las cosas en el guardarropa deben elegir el color de su pulsera. El 90% de los hombres la quieren verde de heteros, la rosa la escogen un 10% de las mujeres, heteros; y sin embargo la azul de bisex la cogen un 90% de mujeres y un 10% de hombres.

Normalmente, la mujer de la pareja pide la rosa, pero, según me contaron, al rato piden la azul. Con esas pulseras y sin apenas luz (luz hay, porque las pulseras dan lo suficiente) cada uno sabe a que atenerse con los miembros de las parejas vecinas. Y cuentan que a oscuras la gente se destapa y se atreve mucho más; sobre todo, ellas.

(En la imagen, Drew Barrymore y Ellen Page)

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

martes, 22 de junio de 2010

Contra la crisis, un asesor matrimonial

La crisis ha llenado los despachos de los psicólogos matrimoniales. Dicen que tienen mucho trabajo en estos últimos dos años y mucha lista de espera. Lo cuenta ella misma, que ya tiene para la semana que viene la cita que pidió hace casi dos meses. ¡Con lo que se puede estropear la relación en dos meses!


Que se lo digan a ella, dice. Pero aguanta porque aunque nunca se le había pasado por la cabeza acudir a un asesor matrimonial, cree que la intervención de un tercero, ajeno a la pareja, ante el que poder hablar libremente, puede ayudar a superar lo que ahora parece insuperable.



Prefiere pensar que ha sido la crisis lo que le ha desquiciado y que, por eso, se comporta como si ella fuera una extraña, que incluso puede llegar a robarle. Está deseando que el psicólogo le diga que sí que es la dichosa situación económica, el menor volumen de trabajo que tiene en su empresa y que ella está en paro lo que provoca esas reacciones que tiene y por las que nunca pide una disculpa.

Pero muy a su pesar, en el fondo sabe que este hombre es así desde que lo conoció, que la crisis puede haber agravado el asunto, pero que siempre ha tenido un pronto muy malo, que le hace a ella la culpable de todos sus males. De la misma forma que viene, se le va, pero el daño ya lo ha hecho, aunque él no lo reconocerá nunca.

Por si acaso el consejero le confirma lo que ella piensa, también ha pedido hora con un abogado que lleva divorcios, que también tiene lista de espera por el mismo motivo que el psicólogo: la crisis.

¿Será todo culpa de la crisis?

La foto es de purasletras.wordpress.com

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

lunes, 21 de junio de 2010

Las bolas chinas, del sex shop a la respetable farmacia

Las farmacias de toda España ya venden las bolas chinas, aunque la razón que aducen para su venta no es el placer sexual que dan sino los beneficios que el artilugio tienen al tonificar el suelo pélvico y prevenir la incontinencia urinaria de las mujeres.


Sobre todo si se utilizan al caminar, además del gustito que producen, son más efectivas al fortalecer mejor los músculos de esa parte de la anatomía femenina.
Hasta ahora, si alguien las quería comprar, incluso por recomendación de su ginecólogo, había que acudir a los sex shop o a los tupersex para adquirilas, pero como ya se han convencido de que las bolas no sirven sólo para “pecar”, han abierto la mano un poquito.

Los laboratorios Masterfarm son los que han comercializado las bolas chinas, con el nombre de Pelvic Gym, y son dos esferas de color rosa pálido, que en su interior guardan otra más pequeña. Tienen un cordel para facilitar su extracción. Es el modelo de esta compañía, porque las que yo tengo son de otra marca y de otro color y no me las compré en una farmacia, sino en un tupersex.

Estás revestidas de silicona y su precio es de 27,50 euros, las de la farmacia, no las mías. Por supuesto, no se llaman bolas chinas, porque eso, como digo, suena a placer sexual y a pecado, las llaman esferas intravaginales y están indicadas para el ejercicio del suelo pélvico. Nada más, no vaya a ser que nos desmandemos.

Si hay una buena excusa como es la salud, se empiezan a vender en las farmacias, que es como darles la pátina de respetabilidad que no tenían por ser un cacharrito sexual para jugar. Pasó lo mismo con los preservativos.

Aquí dejo la página de las bolas chinas, donde explican cómo usarlas y para qué muy bien.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

viernes, 18 de junio de 2010

No es amor, es una obsesión

Cuando una se entrega en cuerpo y alma a un amor que no existe corre el riesgo de acabar desquiciada. Le pasó a esta mujer, que sólo hace unos meses ha recuperado el sentido, después de 15 años de añorar a un hombre que no le correspondía.


En realidad, el amor sí que existió, pero de parte. Lo que para él era un rollo de verano, ella lo entendió como un noviazgo. Nada le decía que no lo era. Ni él, tampoco.

Fue un verano que no ha olvidado. Salían, entraban, la llevaba de viaje a conocer otros lugares, se compenetraban bien y funcionaban mejor en el aspecto que a él más le interesaba, el sexo.



Fue muy intenso, recuerda ella, pero se terminó porque para él no era nada serio. Una más de la lista; y esta, además, demasiado fácil para su costumbre, porque estaba loca por él. Se añadía el hecho de que no pertenecían a la misma clase social y esto a él le importaba bastante. Quizá no a la hora de echarse un ligue, pero sí para enamorarse y pensar en algo más serio.

Se volvió loca y así ha estado 15 años, porque ninguno de los que han venido después era como él. El modelo con el que comparaba era él y no salía de ahí, además no quería, y ella sola fue retroalimentando esa frustración, basada en un recuerdo que si se le pregunta a él, seguro que no lo pinta de la misma forma.

Todavía hace un año hablaba como si hubieran estado diez años juntos. Que si cuando eran novios hacían tal cosa, que si con él ha vivido lo mejor, que si es el hombre más guapo que ha visto y se lo llevó ella, que si… Siempre así. Incluso, intentó conseguirlo otra vez después de que se lo encontrara por azar. Pero claro, si no había podido ser cuando tenía veintitantos años y era guapa, alegre y divertida, aunque no tuviera “mucha clase”, ahora a los cuarentaytantos, más gordita, con más arrugas y con otras cosas que salen con la edad, mucho menos.

Le ha costado desengancharse y a eso le ha ayudado el hombre con el que se ha casado. No es el amor de su vida, pero está muy contenta, porque nota lo mucho que la quiere. “No es guapo ni joven ni tiene carrera ni poderío…. pero es mi hombre”, dice. Lo mejor es que ya puede hablar del otro y reírse de lo tonta que ha sido. “Qué obsesión tan absurda me ha tenido fuera de onda tanto tiempo como una idiota. ¿Pero qué tenía ese hombre?”.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

miércoles, 16 de junio de 2010

Sexo en el Mundial de fútbol

Está comprobado que si se gana un partido sube la testosterona para el que juega y para el que mira, por el ánimo y el bienestar que esto les supone, con lo cual tener relaciones sexuales después de un partido es sanísimo, dicen algunos expertos.

Pero no todos están de acuerdo en esto. En el Mundial de Fútbol de Sudáfrica hay opiniones para todos los gustos entre los seleccionadores.



Por ejemplo los de Brasil y Argentina no ponen impedimentos a sus jugadores para tener sexo, aunque Maradona les dice que en ratos libres, sólo con sus mujeres o novias y sin hacer excesos. Para ellos el sexo no está reñido con el rendimiento de los jugadores.

Fabio Capello seleccionador de Inglaterra no quiere ni oír hablar del tema, por cómo se las gastan sus jugadores. No sólo se lo prohíbe, sino que ha instalado cámaras en las habitaciones para que ninguno se le desmande.

Los portugueses tienen prohibido el sexo y también el alcohol y para el seleccionador alemán, que tampoco es partidario de las relaciones sexuales en las concentraciones, “para ver a nuestras mujeres hay que merecerlo”.

Los sudafricanos sólo reciben visitas diurnas de sus mujeres, muy breves, pero no pueden tocarlas.

La selección española recibirá a mujeres y novias entre los días 20 y 27 de junio. El 26 se ha dado día libre a los jugadores, que podrán aprovechar el roce con sus chicas.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

Un regalo de cumpleaños insólito

Iba a ser su cumpleaños y su amiga pensó en darle una sorpresa para sacarla del desánimo y la apatía.


Estaba desmotivada desde su separación hacía ya diez meses. Átona, inapetente y pasota. Si pensaba en enamorarse lo descartaba al segundo, si pensaba en follar, la idea le gustaba más, pero le daba una pereza enorme buscarlo. Todo se le hacía cuesta arriba y nada le apetecía. Ni siquiera las escapadas cortas a las que era tan aficionada.

El día que cumplió los 35, su amiga le dijo que tenía que acompañarla a buscar la sorpresa. Las dos entraron en una especie de club, en el que había gente corriente de todo tipo: hombres, mujeres, maduros, más jóvenes, trajeados, de atuendo informal… y ninguno, profesional del sexo.



La condición que le había puesto su íntima amiga era que tenía que dejarse tapar los ojos y seguir las indicaciones que le iría diciendo.

Ella aceptó, no de muy buen grado, porque no tenía ganas de rollos, pero decidió que se dejaría llevar si la cosa no iba muy lejos.

Su amiga le dijo que iban a entrar en otra sala y que iba a tener que probar algo para decidir qué le gustaba más.

Entraron y su amiga la guió hasta una zona en la que salían por unos huecos cuatro penes, que ella aún ni había visto ni sabía que estaban allí. Entonces la amiga le dijo: arrodíllate y abre la boca. Vete probando y el que más te guste será mi regalo de cumpleaños.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

martes, 15 de junio de 2010

El hombre ideal no sale en las portadas

Cuanto más buscas un ideal, más tardas en encontrarlo; y las más de las veces ni lo llegas a encontrar.


Lo dice siempre. Para ella el hombre ideal es el que tiene, el mismo desde hace veinte años, y con el que quiere seguir viviendo como si fuera realmente el hombre perfecto, que sabe que no es.



Como también está segura de que no hay nadie que pueda garantizar el amor y la felicidad eternos, no tiene grandes pretensiones. Se conforma con vivir el presente y con cuidar su relación como si fuera el principio. No engañarse como hace su amiga, que tiene tan adentro un ideal, que le es difícil conseguirlo. Cuando cree que ha encontrado al hombre de sus sueños, le dura poco la emoción y enseguida empieza a encontrarle más defectos que virtudes, para concluir que no era su ideal de hombre.

Ella no, ella mira a su compañero y lo ve cómo es, y así le gusta, aunque no sea el más guapo, el más alto, el más cachas, el más canalla, el que tiene los ojos más azules o una profesión de nivel. Esos se los deja para su amiga, aunque por lo que ha visto tampoco le bastan, porque también llegaría a cansarse, piensa ella.

Según una encuesta del portal de contactos Match.com, el ideal para las españolas es un hombre moreno, alto, de ojos verdes, elegante, divertido, audaz y viajero, que les supere en edad, desee tener hijos y comparta las tareas del hogar. Muy completito lo quieren.

Imagen: Eduardo Verastegui, actor mexicano.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

domingo, 13 de junio de 2010

Ni se miran ni se hablan, pero cenan juntos

Entraron en el restaurante y eligieron, sin consultarse el uno al otro, una mesa de las del montón, ni junto a los ventanales ni tampoco en las de aquel rincón un poco apartado de las miradas de los demás, a pesar de que podían haberlo hecho, porque el local no estaba demasiado lleno cuando ellos llegaron.


Pidieron la cena, cada uno lo que le apetecía, sin compartir, y comieron casi sin mirarse; y en la misma postura, él mirando al frente y ella, al plato, permanecieron toda la cena sin cruzar una palabra.

No era la primera vez ni la segunda que veíamos a una pareja, esta era de mediana edad, que salen juntos a comer o a cenar, un acontecimiento que se sale de la rutina y que implica una intención de hacerlo, y sin embargo no se dicen nada ni se miran durante el tiempo en el que están sentados uno frente a otro o uno al lado del otro.



Cenaban como si lo hicieran solos, como si el otro no estuviera allí sentado y ni siquiera una tos o un ruido le hacía volver al otro la cabeza.

¿Qué puede haberlos llevado a ese silencio, que parece que ya no les resulta incómodo por cómo lo asumen, sin ni siquiera disimular que no quieren romperlo?

¿ La costumbre? ¿La rutina? ¿La falta de amor? Por la pasión ya ni pregunto.

Por su actitud parecía que ya no se tenían ni el cariño que queda cuando se ha terminado lo que les llevó a unirse. Pero da igual, ellos cenaron y cuando terminaron, se tomaron un café y con las mismas y en perfecto silencio se marcharon.

Me llaman la atención estas parejas.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

sábado, 12 de junio de 2010

En cuestión de sexo, la iniciativa es de los dos

Qué daño han hecho algunos comportamientos de siglos que hemos tenido incrustados en lo más profundo y que, aún hoy, aunque parezca mentira, se siguen encontrando al volver la esquina.


En el asunto de quién debe de tomar la iniciativa en una relación amorosa o sexual, los hombres han tenido que comportarse como expertos y aprender a marchas forzadas, a la fuerza ahorcan, para cumplir con el rol. Mientras las mujeres se dejaban hacer como seres pasivos para cumplir con el suyo, y no movían ni un dedo en el encuentro amatorio no fuera a ser que las confundieran con lo que no eran.



Tanto tiempo con esa losa encima ha generado muchos problemas y actitudes equivocadas. Como que hay muchas mujeres todavía, a pesar de todo lo que hemos cambiado, que se tumban a la bartola y ahí me las den todas, que dice un amigo mío, que se desespera cuando ha encontrado alguna así. ¨Porque, añade, nosotros no queremos ser expertos amantes por obligación, sino porque la otra parte nos haya dado juego y nos haya enseñado lo que no sabemos. Lo mismo que al contrario¨.

Él cree que aunque los cambios han sido enormes, en este tema todavía se repiten los roles tradicionales en hombres y en mujeres, que dificulta mucho disfrutar juntos del sexo. Con lo bueno que sería para los dos dejar a un lado los prejuicios y darle a la imaginación.

Hace poco leí una encuesta en la que la mayoría decía que en cuestiones de sexo, la iniciativa deben tomarla hombres y mujeres indistintamente.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

viernes, 11 de junio de 2010

No hay hombres de una sola mujer

Ni el más entregado a la suya se conforma sólo con una mujer, y el que lo hace es porque no tiene más remedio, pero no deja de intentar ampliar el horizonte porque le falten ganas.




Que no, que en esto hasta el más tonto hace un reloj, que dice una amiga mía. Y eso que ella no se puede quejar, que tiene a su hombre que suspira por ella. Pero para el recreo, se busca sus apaños, que aunque diga que le es fiel y esas cosas que dicen a veces los hombres, no puede serlo, ni él ni los demás. Es así la naturaleza y ella lo acepta, porque dice que cuando lo necesita ahí está para quererla, para mimarla y para lo que ella necesite, que lo otro son alegrías corporales que uno se da para estar bien. Como unos masajitos.

Otro amigo mío, que es un macho Alfa, está colado por su mujer, lo dice y se ve, pero como se le presente por el camino una chica que le guste, le hace un apaño antes de irse para casa, porque por definición es imposible que un macho alfa esté tranquilito con una sola mujer. Ni con dos.

Sin llegar al nivel del Alfa, porque por físico no lo puede ser, es mucho menos agraciado, tengo otro amigo que es insaciable. Siempre que quedo con él, me cuenta que tiene dos además de la de casa. Y cada temporada una es nueva. Y ya tiene años mi amigo para llevar ese trajín de vida. No sé como puede abastacer tanto mercado. Pero así es o dice que es.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

jueves, 10 de junio de 2010

Cómo nos ponen las dichosas hormonas

Parte de la visión moderna que la ciencia tiene del cerebro de una mujer, que ha pasado por etapas lamentables, está recogida en un libro-guía muy fresco y entretenido, que firma la psiquiatra Louann Brizendine y que se titula El cerebro femenino.


Habla, entre muchas otras cosas, del elenco de actores neurohormonales que no es otra cosa que cómo afectan las hormonas al cerebro de una mujer.

Describe con gracia esos actores, como el estrógeno: el rey, potente, ejecutivo, arrollador; a veces utilitario, a veces seductor agresivo; amigo de la dopamina, la serotonina, la oxitocina…(sustancias que hacen que el cerebro se sienta bien).



La progesterona: hermana poderosa del estrógeno…A veces es un nube tormentosa; y otras, un agente estabilizador, madre de la alopregnenolona (el Valium del cerebro, el chill pill).

La testosterona: rápida, enérgica, centrada, arrolladora, masculina, seductora, vigorosa, agresiva, insensible; no está para mimos…

Son las hormonas las que pueden determinar qué le interesa a nuestro cerebro. Ayudan a guiar las conductas, pueden influir en el gusto por la conversación, el flirteo, las fiestas, las caricias, la preocupación por no herir sentimientos ajenos, la competición, la masturbación o la iniciación sexual.

Las hormonas nos influyen tanto que un día podemos ser emprendedoras, inteligentes, productivas y optimistas, pero una simple oscilación en el fluido hormonal puede convertirlo todo en justo lo contrario en nuestra propia percepción. Serán esos “malditos” cambios que no soportan los hombres.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

miércoles, 9 de junio de 2010

Las citas a ciegas sólo funcionan en las películas

Era la segunda vez que se había aventurado a tener una cita a ciegas. No es nada difícil hoy día hacerlo, Internet te las pone al alcance de la mano. Con más posibilidades, pero con el mismo grado de fracaso o acierto que cuando eran tus amigos los que te invitaban para que conocieras a un primo de un amigo que había venido de Buenos Aires.




Era la segunda vez, sin contar aquella más directa que le preparó su madre cuando al terminar la carrera y volver a casa, pensó que tenía que hacer algo por liar a la niña con aquel portento de hombre, conocido también de no sé quien y con un futuro prometedor.

Esa también había sido un desastre, a la vista estaba, y ahora se disponía a acudir a otra sin ninguna confianza, pero con los nervios que sí genera un encuentro con un desconocido.

Le habían aconsejado no lanzar las campanas al vuelo, porque es la forma más rápida de decepcionarse. Pero había decidido guiarse por su intuición, porque ni era un callo, ni tenía problemas para relacionarse ni tampoco era un bicho raro, era que no había tenido suerte con los hombres.

Llegaba el momento y estaba impaciente por saber si podía romper el conjuro y ver cómo era en la distancia corta el hombre que la había camelado en Internet y que le gustaba sin profundizar mucho todavía. Habían quedado en un bar concurrido del centro. Ella llegó primero y se sentó en una mesa a esperarlo, pero él no apareció nunca.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

lunes, 7 de junio de 2010

Nunca es tarde

Es muy amigo de alguien que conozco bien. Algunas veces me había hablado de él con pena porque decía que era una bellísima persona, tierna, sencilla, un poco callada, y que había vivido toda su vida en soledad, pese a la compañía de dos hermanas intolerantes e insoportables.



Este hombre nunca había tenido novia y mi amigo no estaba seguro de que alguna vez lo hubiera deseado o intentado remediar. Un día, recién cumplidos los 60, le dio por ir a clases de baile para ampliar un círculo de relaciones que siempre había sido muy estrecho. Al tercer día de clase hizo buenas migas con otro aficionado y fueron a tomar una caña, algo que era casi una aventura para él.

Mi amigo me contaba que al escuchar la historia de los sucesivos encuentros de boca del propio protagonista no daba crédito: ¡había descubierto lo que era enamorarse! Aunque de sus labios no salía semejante expresión, mi amigo comprendió por el brillo de sus ojos y el entusiasmo de sus palabras que comenzaba a soñar despierto por primera vez en su vida.

Yo le pregunté, me decía, si el sexo tendría algún papel importante en esa relación, y él con total seguridad me contestó: “todavía no, pero ¿a quién le importa eso?”.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

viernes, 4 de junio de 2010

Otra despedida de casada

Divorciarse no es sólo sinónimo de fracaso, también puede ser una liberación y quienes lo consideran así, es lógico que quieran celebrar desprenderse de las ataduras.


Es la segunda vez que me invitan a una fiesta de divorcio y la tercera que conozco de cerca. Son como las despedidas de soltera pero más reducidas y algunas también con hombres, pero a mí no me gustan nada. Las fiestas de divorcio se pusieron de moda -importada de Estados Unidos, claro- hace dos o tres años, deben de tener éxito, porque hay empresas que las organizan.

La anfitriona de esta vez ha vuelto a la soltería hace un par de meses y lo celebra ahora que ya ha pasado el mal trago y el papeleo. Porque aunque sea una liberación en un sentido, no deja de ser un revés.



Me ha dicho que va a ser una cena discreta, sin boys ni chorradas, pero con alegría y ganas de juerga. La anterior a la que asistí fue todo lo contrario. A la divorciada se le debió caer un tornillo, a pesar de ser una mujer cuarentañera y cabal, y tiró la casa por la ventana. Contrató a una empresa para que le organizara desde la cena hasta la fiesta posterior con boys y polvos incluido, para ella, que era la protagonista, no para las demás.

La tercera que he mencionado, que es la primera que conocí y que ya conté aquí, fue la que más me gustó. Allí no había invitados ni boys ni girls ni camareros, pero sí mucho sexo. Los dos divorciado se dieron el último homenaje marchándose de fin de semana por ahí. Dio igual a donde fueran, porque no salieron de la habitación del hotel.

Para esto no todo el mundo vale, el divorcio tiene que ser de común acuerdo también en la cabeza, no sólo en los papeles, los protagonistas tienen que tener mucha cintura y que el final no sea un adios sino un hasta luego darling.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

miércoles, 2 de junio de 2010

¿Nos pone el lenguaje soez?

Porque como el sexo es lo auténtico, sin artificio. El sexo es indomable, rebelde, la fiera que llevamos dentro, lo primitivo… Y el lenguaje soez es lo subversivo, lo prohibido, y al igual que el sexo, nos atrae por lo mismo.

Tengo un amigo que se pone hasta nervioso al escuchar a su chica en pleno delirio sexual usar el lenguaje más burdo. La primera vez pensó que era otra, le costó acostumbrarse, pero le gusta, dice que ahora no puede prescindir de ese vocabulario.

Lo cuenta muy bien Paul Auster en su novela Invisible:

"Ahora que vives en situación tan íntima con ella, Gwyn se ha revelado como una persona ligeramente distinta a la que conoces. Es a la vez más divertida y más lasciva, más vulgar y excéntrica… y te asusta descubrir el profundo regocijo que le produce el lenguaje indecente y la extravagante jerga de la sexualidad… Un buen orgasmo pasa a ser la gran corrida. Su culo es un polisón. Su entrepierna es un chochín, una almeja, un guardapolvos, el conejo… En uno u otro momento, tu pene es el zupo, el cimbel, la longaniza, el chuzo, el pirindolo, el troncho, el trabuco, el cingamocho, Don Cipote, Doña Polla y Adam junior….



… Margot vuelve a excitarlo con gráficos relatos sobre sus encuentros sexuales con mujeres, su pasión por tocar y besar pechos grandes, por lamer y acariaciar la entrepierna femenina…, y mientras Walker no acierta a decidir si se trata de historias verdaderas o simplemente de una artimaña para que se empalme de nuevo…, disfruta escuchando esas guarradas, lo mismo que cuando Gwyn empleaba aquel lenguaje soez en el apartamento de la calle Ciento siete Oeste. Se pregunta si las palabras no serán un elemento esencial de la sexualidad".

Imagen: Desnudo II, óleo de J. Enrique González.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

martes, 1 de junio de 2010

¿Alguien busca la perfección en la pareja?

La perfección no existe y, por tanto, ni existe el hombre perfecto ni la mujer perfecta. Y si sus mimbres no son perfectos, tampoco la pareja lo puede ser, por mucho que nos empeñemos en encontrar al hombre o la mujer que en nuestros sueños rozan la perfección.




La pareja perfecta no existe y eso es lo mejor. Si existiera sería una lata, porque me imagino yo que tanta perfección aburre a las ovejas. Lo que encontraremos, con suerte, es el complementario ideal, el que nos hace vibrar de abajo a arriba y de arriba a abajo, nada más verlo acercarse por la puerta -no confundir con el que dicen las pavas cuando les preguntan sobre su hombre ideal: me fijo en sus ojos y que me haga reír. Reír, sí, pero después de vibrar-.

Sobre la perfección en la pareja, ayer leí esto en El Pais Semanal:

Mariana se anticipa a mis deseos al segundo, sin mediar palabra por mi parte; lee mi retorcida mente y transforma mis lascivos pensamientos en caricias, besos y posturas con las que sólo había soñado, interpretando una mirada, una expresión, un gesto. Pura quínica, diría yo. Auténtica telepatía carnal, lo llama ella. Explora la geografía de mi cuerpo haciendo pausas donde sólo ella sabe que puedo explotar… Si me amara, sería la pareja sexual perfecta.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es