Chapi Escarlata: Una de las poquitas historias de amor

domingo, 9 de mayo de 2010

Una de las poquitas historias de amor

Apareció por aquí por primera vez hace un año, no más, para contar una historia, la suya, que era de esas poquitas historias de amor a las que se refiere la entradilla de este blog.


Me sorprendió porque desprendía amargura, y yo pensaba -equivocadamente- que los hombres saben controlar mejor la pena del desamor y que no la arrastran como nosotras.

Esto es lo que decía:

Hoy tengo 46 años. Conocí a la mujer de mi vida cuando tenía 32. Hasta entonces fui lo que se dice “un golfo”, nunca me había enamorado, iba de flor en flor. Cuando la vi, el mundo se paró. Nada ha vuelto a ser igual en mi vida. No puedo quitármela de la cabeza, da igual lo que intente. Ella era y es la mujer de otro, está casada.




Sé que quizá intuya lo que siento pero jamás ha sucedido nada entre nosotros y se que no sucederá. La veo 2 ó 3 veces al año, cuando viene por mi tierra a visitar a su familia y aunque parezca de locos, esos días son para mí los más felices del año. Soy incapaz de emprender una relación con una mujer más allá de unos meses. Mis amigos no me reconocen, dicen que donde está el “Don Juan”. Quizá sea mi castigo, que me devuelvan con creces lo que tal véz yo hice sufrir en su día a otras mujeres, no sé. Es duro pensar que sólo tengo esta vida y que indudablemente la voy a pasar sin la única mujer que he amado.


Ella es lo más bonito, dulce, especial, inteligente…que he visto en mi vida y nunca va a ser mía.

Tres meses después, por fortuna, ella vino a buscarlo, y desde entonces no se han separado, viven el uno para el otro y él es ahora el hombre más feliz del mundo.

Al final, el tiempo pone cada cosa y a cada cual en su sitio. En el amor, en el trabajo, en la amistad… todo vuelve a su lugar. Sólo es cuestión de esperar y ayudar un poco, claro.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

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