Chapi Escarlata: El atractivo sexual de una cicatriz

martes, 25 de mayo de 2010

El atractivo sexual de una cicatriz

Siempre había considerado que las cicatrices tienen una historia detrás, fascinante o no, pero también, mucho atractivo sexual. Las cicatrices en los hombres, no todas, suponen un suplemento de masculinidad.


Lo vio por primera vez en un bar de copas a esa hora en que aún la luz no es muy tenue y pudo distinguir la cicatriz con claridad cuando se fijó en su cara. No fue instantáneo, sino unos segundos después, cuando sometido a un superficial examen general ella le concedió el aprobado alto y se dispuso a verificar si merecía mejor nota.



Entonces reparó en que una senda producida con seguridad por un arma blanca se adentraba en la mejilla desde muy cerca de la oreja derecha. No era muy pronunciada, quizás por antigua, pero resultaba inquietante y le confería un interés muy particular al rostro que, sin ser demasiado guapo, sí sobresalía entre la gente de su edad, pongamos de treinta y cinco para arriba, que andaba por allí.

Pasaron unos meses antes de que ella volviera al mismo garito y un poco más hasta que se dio de nuevo la coincidencia.

Si la primera ocasión sirvió para despertar en ella curiosidad, en la segunda definitivamente estaba dispuesta a indagar el origen de su seña de identidad más llamativa. Y decidió que no sólo quería saber el origen de la marca, sino lo que el resto de su cuerpo escondía. A cada minuto que pasaba se acrecentaba su excitación y se dispuso a no dejar pasar más que unos pocos minutos, pero alguien muy cariñoso se interpuso en el camino. Un tipo de aspecto escasamente varonil se acercó a él y le estampó un beso en los labios que a ella la dejó paralizada.

Se marchó y no lo ha vuelto a ver, pero visita con mucha más frecuencia aquel bar con secretas esperanzas.

Ya hace algún tiempo de aquello y no se quita de la cabeza esa cicatriz ni a quien la llevaba.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

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