Chapi Escarlata: mayo 2010

lunes, 31 de mayo de 2010

Celos de lo que no se ha vivido

Lo acaba de dejar porque ya no podía más. Ha sido un año, pero un año que se ha hecho muy largo, mucho más de doce meses, dice, muy largo e insoportable.

Empezó con una atracción brutal, casi todas al principio lo son. No podían estar el uno sin el otro ni estar frente a frente sin que se les notara las ganas que se tenían, aunque ella notaba algo en él, que no acababa de entender, pero incluso eso le daba morbo.



Amortiguada la pasión de los primeros meses, él empezó a interesarse por su vida sexual anterior, por sus novios, sus amantes, sus costumbres.

Al principio preguntaba como si fuera simple curiosidad y ella le contaba -no todo- cómo había sido su vida en ese aspecto, sin darle mayor importancia. Pero después no dejaba de preguntar con un interés injustificado y una obsesión que ella no entendía. Además, había notado que no le gustaba lo que le decía y que le daba vueltas una y otra vez al tema hasta provocar un enfado entre ellos.

Cuando ella le preguntó por qué hacía eso que los estaba separando, él le dijo que no podía soportar pensar que ella hubiera estado con otros hombres. Entendía que eran adultos, que han tenido recorrido, pero era superior a sus fuerzas evitar pensarlo y sufrir por ello, y que nunca había conseguido superarlo.

Este sentimiento no disminuyó con el tiempo ni con el hecho de que ella le exigiera un esfuerzo para que no volviera a interesarse por nada que no fuera su vida ahora. No pudo y ella ha acabado cortando porque se había hecho insoportable y, sobre todo, porque pensó que no quería quedarse a esperar un disgusto mayor.

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viernes, 28 de mayo de 2010

En la distancia, todo se enfría

“LLevo con mi novia toda la juventud y creo que estamos hechos el uno para el otro. Nos llevamos muy bien y la vida en pareja nos va -nos iba- de maravilla en todos los sentidos.



Hace tres meses ella se fue a Londres a estudiar y todavía le queda un mes de estar allí.



Pero yo me comporto como siempre y al no tenerla conmigo, intento demostrarle todo mi cariño por teléfono, en los mensajes, Internet, etc.


Ella por el contrario está muy distante, fría. Ya no la noto como antes, no está cariñosa, discutimos por tonterías y si la llamo varias veces, me dice que la agobio.


Se me pasan muchas cosas por la cabeza. Pienso que está así simplemente porque está más distraída y más ocupada. Otras veces, creo que me ha sido infiel, aunque lo dudo, porque nos queremos mucho y creo que no me podría hacer eso. También se me ocurre que simplemente la distancia le ha provocado lo contrario que a mí, yo me he dado cuenta de que la amo con locura y no puedo estar sin ella; y puede que ella no me necesite tanto o que esté mejor sin mí. Incluso, me ha planteado que nos demos un tiempo y que conozca a otras chicas para poder olvidarla este tiempo hasta que vuelva. Pero yo solo tengo ojos para ella.

Parece que intenta disculparse a sí misma diciéndome estas cosas. Ya no puedo hablar claramente porque dice que siempre estoy con lo mismo, pero lo estoy pasando realmente mal y ya no se a qué recurrir.


Me gustaría que los que comentan en este blog pudieran darme alguna idea sobre qué hacer, porque creo que ella no está siendo sincera conmigo. Gracias de antemano”.

Es una carta de un lector de este blog, que se encuentra perdido en la distancia. Por lo que dice, sí que parece que ella ha encontrado mejor forma de pasar el tiempo allí, que no tiene por qué significar una infidelidad, como dice él. Está disfrutando de una ciudad nueva, con gente y vida nuevas y, por lo que parece, de momento, sólo ha aparcado la relación hasta que vuelva. Él debería hacer lo mismo, porque puede que sólo sea eso. O no.

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miércoles, 26 de mayo de 2010

Acariciar, tocar lo que no es

Le gusta tocar lo que hay, lo que se supone que es, porque lo ve con sus ojos, y lo que espera que sea.


La conocía de haberla visto entrar por allí varias veces. Y alguien los presentó una tarde. Le gustaba mucho esa chica, su cara, su cuerpo, sus pechos, cómo se movía… y la conexión que tuvieron enseguida. Y cuanto más tarde se hacía y más copas consumían, más le atraía.



Al final de la noche llegaron a la casa de ella excitados, dispuestos a culminar el encuentro con el mejor polvo. Entraron presurosos y quitándose la ropa el uno al otro por el camino hasta la habitación.

Y así ocurrió. Una vez despojados de todo, a él se le cayó el alma a los pies y con el alma, todas las ganas que le tenía a la chica. Sus pechos ya no eran lo que creía haber visto minutos antes y el culo se había desinflado como por arte de magia.

Los putos rellenos, se dijo. Se sintió engañado porque le habían vendido lo que no era. Y ya no se pudo recomponer, entre excusas tontas se quitó de en medio y se marchó.

Cuando después, al contarlo, algún amigo le ha afeado la conducta por exagerado, él ha contestado que no puede con eso, porque lo cree un engaño, una tomadura de pelo. Una decepción.

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martes, 25 de mayo de 2010

El atractivo sexual de una cicatriz

Siempre había considerado que las cicatrices tienen una historia detrás, fascinante o no, pero también, mucho atractivo sexual. Las cicatrices en los hombres, no todas, suponen un suplemento de masculinidad.


Lo vio por primera vez en un bar de copas a esa hora en que aún la luz no es muy tenue y pudo distinguir la cicatriz con claridad cuando se fijó en su cara. No fue instantáneo, sino unos segundos después, cuando sometido a un superficial examen general ella le concedió el aprobado alto y se dispuso a verificar si merecía mejor nota.



Entonces reparó en que una senda producida con seguridad por un arma blanca se adentraba en la mejilla desde muy cerca de la oreja derecha. No era muy pronunciada, quizás por antigua, pero resultaba inquietante y le confería un interés muy particular al rostro que, sin ser demasiado guapo, sí sobresalía entre la gente de su edad, pongamos de treinta y cinco para arriba, que andaba por allí.

Pasaron unos meses antes de que ella volviera al mismo garito y un poco más hasta que se dio de nuevo la coincidencia.

Si la primera ocasión sirvió para despertar en ella curiosidad, en la segunda definitivamente estaba dispuesta a indagar el origen de su seña de identidad más llamativa. Y decidió que no sólo quería saber el origen de la marca, sino lo que el resto de su cuerpo escondía. A cada minuto que pasaba se acrecentaba su excitación y se dispuso a no dejar pasar más que unos pocos minutos, pero alguien muy cariñoso se interpuso en el camino. Un tipo de aspecto escasamente varonil se acercó a él y le estampó un beso en los labios que a ella la dejó paralizada.

Se marchó y no lo ha vuelto a ver, pero visita con mucha más frecuencia aquel bar con secretas esperanzas.

Ya hace algún tiempo de aquello y no se quita de la cabeza esa cicatriz ni a quien la llevaba.

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Ropa interior femenina, también para hombres

¿Por qué a algunos hombres les gusta ponerse ropa interior femenina?


No tiene nada que ver con la homosexualidad o la transexualidad. Hay hombres heterosexuales fetichistas, a los que les excita mucho ponerse la ropa interior de su mujer. Sobre este asunto que, en principio rechina, hay mucha literatura.



Y ejemplos los ha habido y los hay, alguno más sonado que otro por la personalidad del atrevido. Alguna página que otra en Internet hasta dice que es una moda y que hay muchos hombres, y también las parejas de estos, que consideran excitante vestirse con prendas de mujer.

Uno de ellos dice:

“Desde niño siempre me han gustado las mujeres… y sus prendas, hoy soy adulto y me enamoro de una mujer cada dos minutos, pero ardo en deseo de encontrar una mujer con la cual pueda compartir este gusto, una mujer que no sólo lo vea bien sino que también le excite y lo disfrute, no es malo y no soy un fenómeno, hay muchos machos que usan prendas de mujer con o sin consentimiento de su esposa”.

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lunes, 24 de mayo de 2010

Las marcas del amor

Siempre llega al trabajo con unos lametones rojos en el cuello o en el escote -lo que se ve-, que es la envidia de toda la planta, porque significa que la noche anterior ha tenido mambo.


Y claro eso anima mucho al personal, que ya se querría ver con un lametón, porque, bromas aparte, las señales de ese tipo provocan envidia sana.



Esto lo cuenta una amiga, después de ver cómo la otra aparece cada poco con marcas de amor. Le dice que vaya trabajito más bueno que le han hecho, mientras ella se tapa y se pone roja. “No te tapes -le insiste-, que eso es muy sano y hay que enseñarlo siempre para que los demás se contagien.

Pero se contagian pocos, dice, aunque de vez en cuando, alguno deja asomar por el cuello de la camisa la prueba irrefutable de una noche de pasión. Entonces, cuenta, se produce un gran revuelo, más que cuando es una chica la que llega con la pista. Pero eso es porque las mujeres montan más bulla con estas cosas. Los hombres son más discretos.

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viernes, 21 de mayo de 2010

El ex como amante

Se separaron después de tres años de convivencia y lo que acabó con su relación, sobre todo, fue que el sexo era desastroso entre ellos, más por él que por ella.


Ella siempre estaba dispuesta, es una chica lanzada, a la que le gusta cambiar, innovar, porque sus anteriores amantes le enseñaron mucho y bien y a saber disfrutar de las buenas relaciones sexuales. Pero con él era siempre la rutina -se quejaba-, una vez a la semana y gracias; y además era sólo la postura del misionero. Un aburrimiento.



Cuenta que los últimos seis meses, la relación ya era inexistente. Ni se tocaban, así que lo dejaron.

Hace un par de meses, se volvieron a encontrar. Era por la noche, en un bar donde hablaron, recordaron, se rieron y bebieron quizá en exceso. “Hasta que al final acabamos en mi casa. Fue salvaje, emocionante, espectacular. Aún se me ponen los pelos de punta con sólo recordarlo”, dice ella emocionada.

Después de ese día, cada 15 díasvuelve a encontrarse con su nuevo amante, con el que ha descubierto una nueva forma de vivir el sexo que le encanta.

Está sorprendida por lo que ahora está viviendo con él, la misma persona, y se pregunta: “¿Por qué ahora es tan bueno y antes no?, ¿Será el morbo de ser mi ex-pareja?, ¿Hemos cogido el reencuentro con más ganas?

… No lo entiendo, pero sinceramente me encanta esta nueva situación”.

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jueves, 20 de mayo de 2010

Tiquismiquis en la cama

Hay mujeres que aunque dicen sí, quieren decir que no; y aunque parece que dan pista libre para una noche de pasión, luego es también sí, pero a medias.


Esto lo dice así un amigo -yo creo que un poco exagerado- que en los últimos meses ha tenido unas cuantas amantes ocasionales y con las que más parecía que prometía la noche, al final ha salido rana, no porque ellas no estuvieran dispuestas a llegar hasta el final, sino porque entremedias era difícil acertar porque eran unas taixmaix (tiquismiquis, según Manolito gafotas):



No, así no que yo prefiero de la otra forma. Vale, vamos a la otra forma. No, tampoco, es que no me acomodo. Otra: ten cuidado con las sábanas , que son de hilo, justo en el momento más inoportuno.

O se sentaban en el sofá y cuando el magreo subía varios grados, ella cortaba por lo sano porque allí no le gustaba, prefería la cama no se fuera a manchar el sofá, y se lo decía tan de sopetón que al otro lo dejaba en un ay. O en la ducha como que tampoco, porque luego el pelo no se seca…

A cuenta de estas manías -dicen ellos- otro amigo contó que se lió una vez con una chica que le gustaba mucho, pero que la experiencia fue de risa, porque ella se tiró toda la noche diciéndole: Ay, ten cuidado con mi pelo, no pongas el brazo ahí que me rozas el pelo, no me lo toques, ¡Cuidado!

Se había puesto extensiones en el pelo y eran muy caras para que se las pudiera estropear durante el polvo, le dijo. El otro se partía por no echarse a llorar. Él sí que se tiraba de los pelos.

P.D.: Este post va de mujeres, porque los que cuentan sus cuitas son hombres. Cuando reflejo lo que dicen algunas mujeres de los hombres, otros me llaman feminazi.

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martes, 18 de mayo de 2010

Perfume con olor a hembra

Ya no saben qué inventar para seguir facilitando todo lo relacionado con el sexo. Una empresa llamada Viva Eros produce desde hace dos o tres años un perfume con olor a vulva, que ellos llaman “el erótico aroma vaginal de una mujer deseable”. Tela.


El vídeo de promoción de esta “fragancia” no tiene desperdicio. Cuesta creer que se trate de verdad de una promoción de colonia, pero así es.




Dicen sus promotores que Vulva Original no es un perfume exactamente, sino “el fascinante aroma íntimo femenino como sustancia olorosa pura que satisface el propio placer olfativo. Se entiende que de los hombres, mayormente.


El líquido se vende en un frasco de vidrio que hay que agitar antes de aplicar una cantidad mínima en el dorso de la mano… “y el olor irresistible y desbordante -dice la promoción- de una vagina aumentará inmediatamente sus fantasías eróticas y dará alas a su imaginación”.

Por muy logrado que esté, digo yo que no será lo mismo oler a una mujer en directo que en este frasquito, por muy logrado que esté.

Lo dicho, ya no saben qué inventar estos romanos.

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El poder de atracción de las rubias

El 75% de las morenas consideran que las rubias son creídas, caprichosas y superficiales, mientras que el 45% de las chicas de pelo claro creen que las otras son ariscas, peludas y que los hombres coquetean con morenas, porque no hay una rubia en ese momento.


Las morenas, claro, responden que los hombres sólo buscan sexo en las rubias. Estos datos pertenecen a una encuesta que hizo hace ya tiempo una marca de champú, pero al margen de lo que digan unas y otras, lo que está claro es que las rubias vuelven locos a los hombres. Si no, por qué hay tantas rubias de bote. Por la secular atracción que este color de cabello tiene para ellos.



A través de varios estudios que se han hecho en distintos momentos, ellos vinculan el pelo claro con la inocencia y la bondad y, además, históricamente, se lo ha relacionado también con la fertilidad. Consideración esta que no entiendo muy bien, porque no sé que tiene que ver eso con las rubias, las morenas o las pelirrojas, tendrá que ver con todas las mujeres.

Sí me creo el mito de la rubia y que como dice Madonna en el Magazine de El Mundo, “el artificio de ser rubia tiene una increíble connotación sexual”. No hay más que ver en cualquier fiesta o reunión el poder de atracción que despiertan las rubias.

Aquí, el 61,6% de las mujeres son teñidas de un color más claro al suyo o llevan mechas rubias, según una marca de tintes. De origen, el 20% son morenas, el 70%, castañas; y sólo el 1%, pelirrojas, pero luego la mayoría se vuelven rubias; y aunque no es lo mismo que una natural, el tinte también despierta emociones en el sector masculino.

Como se ha dicho tantas veces, cada uno se encapricha de lo que no tiene. Seguro que en los países nórdicos, una morena tiene su aquel, como aquí, un país de morenos, una sueca siempre les ha puesto los pelos, y lo que no son los pelos, de punta.

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lunes, 17 de mayo de 2010

¿A partir de los 40 da más pereza?

Es un mito que a partir de los 40 el sexo dé más pereza. Lo decían todas las respuestas a esta pregunta que planteaban y que leí ayer en el dominical de El País.


A partir de los 40 se sabe perfectamente lo que nos gusta y lo que no, hasta dónde queremos llegar y con quien y tenemos más serenidad, sabiduría y la libertad, decía una de las respuestas.



Yo también creo que curre lo contrario, no da pereza, sino que las cosas se hacen más despacio, con más conocimiento de causa y con el ritmo que da la mayor serenidad con que uno se toma la vida. Y además pones en práctica todo lo que llevas aprendido con más seguridad.

El sexólogo Pedro Villegas señalaba que a partir de esa edad es cuando ya no da pereza nada, porque, supuestamente, ya tienes mejor aprendido cómo, cúando y con quién. Y añadía que de los cuarenta para abajo sí hay a quien le da pereza dejar la play station para tener que hacer eso tan aburrido.

Yo no diría tanto. Los que no quieren dejar la play están en una edad muy por debajo de los 40 o de los 30. O eso me parece a mí.

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viernes, 14 de mayo de 2010

Tensión sexual con fecha de caducidad

Dicen los que saben de estas cosas que después de los dos o tres primeros años de relación, la vida sexual cambia para la gran mayoría de las parejas, para algunas más que para otras.


Que lo más frecuente -salvo honrosas excepciones, que las hay, y funcionan por todo lo que no lo hacen los demás- es que el deseo sexual baje considerablemente, que la rutina conduzca a una merma de la pasión, que los cuerpos se habitúen y que las mentes se acomoden en el sillón de la apatía sexual. ¡Que desolación!



Con lo que cuesta encontrar al otro, como para que aquello se apague en dos telediarios, que dice una amiga mía. Que cuando ya has conseguido acoplarte, te encuentras con el finiquito sin previo aviso.

Las encuestas de la antropóloga Helen Fisher señalan que la pasión dura de uno a tres años; y un estudio de la Universidad de Cornell le da una vida entre 18 y 30 meses. Así que concluyen que después de ese tiempo las parejas que siguen juntas deben sustentarse en otros pilares más fuertes que la efímera pasión.

Tan corto nos lo fían, que no da tiempo a tener una vida sexual tan apasionante como dicen que tienen la mitad de los españoles. Apasionante, sí; y corta, según esto, más. En cuanto a la pasión se refiere; porque para tirar como sea, la mayoría se da mucho tiempo, sentaditos en ese sillón de la apatía.

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jueves, 13 de mayo de 2010

La fantasía del ascensor

Cumplió ayer la penúltima fantasía sexual que tenía en su cabeza: hacerlo en un ascensor.


En honor a la verdad hay que decir que fue sólo media fantasía la que llevó a cabo, porque lo que él soñaba es hacerlo en un ascensor y con una desconocida.

Estuvo varios días merodeando por un edificio cercano a donde trabaja, con varias oficinas y centros de trabajo, donde entraba y salía gente, aunque no demasiada. Se aseguró de que podía ser allí, pero no terminó de decidirse.



Hace dos días, cuando pasaba por delante del mismo edificio, tiró del brazo de su chica, cruzaron el portal y subieron al ascensor.

Y así fue, dice. No hubo que convencerla mucho. Estaba muy dispuesta porque también quería experimentar la excitación del momento sexual y el nervio que te entra pensando que te van a pillar.

Le gustó la experiencia, pero dice que le supo a poco, que lo que él quiere es montarse en un ascensor con la desconocida en cuestión y consumar, mientras escucha a la gente de varios pisos golpear las puertas y preguntar si otra vez se ha estropeado el elevador. Montar un follón en el tiempo que tardan en rematar la faena.

Pues eso, una fantasía. Tengo otro amigo que tiene la ilusión de hacérselo con dos gemelas a la vez.

Para gustos están los colores… y las fantasías.

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martes, 11 de mayo de 2010

Le gustaba mirarse en el espejo mientras lo hacíamos

Le gustaba mirarse en el espejo mientras follábamos. Era un espejo que tenía el armario ropero colocado frente a la cama de su dormitorio.


La primera vez que fui a su casa me sorprendió cuando vi que abría sus puertas de par en par, de modo que nuestras figuras se reflejaban en él cuando ocupábamos el espacio indicado para retozar.


Yo, ingenuo, o con los pensamientos ocupados en otros asuntos, le pregunté distraídamente: ¿No irás a encerrarme en el armario si no terminas satisfecha de este encuentro?


Y ella, con un tono repleto de insinuaciones que yo no acababa de identificar me susurró al oído: “ni por asomo se me pasa por la cabeza semejante posibilidad”.


- ¿La del encierro?, insistí yo.


-No. La de quedarme insatisfecha.


Y en ese momento procedió a provocar un giro en mi cuerpo con el fin de obligarme a hundir mi cabeza entre sus piernas. En el espejo mi figura quedaba expuesta en dios sabe qué postura. Pero a ella le gustaba mirarse en él.


No hay mujer más deseable que la que no se puede tener

No hay nada más deseable que lo que no se puede tener.


Sobre todo, para un tipo de hombres a los que les gusta ser conquistadores y huyen de las mujeres fáciles de conquistar o que hayan osado llevar ellas la iniciativa.



Su pensamiento me resulta arcaico pero está muy extendido. No creo que tenga que ver con la edad. He visto a cincuentañeros con esta filosofía de conquista-caza y he visto también a veinteañeros. Creo que es más un pensamiento que tienen incrustado de muchos años este tipo de cazadores.

Son los que se vuelven locos por lograr que se enamoren de ellos, pero no a la primera, porque les gustan los retos, las mujeres difíciles, las que les dan caña y no les pasan ni una; y con las que hay que invertir mucho esfuerzo en la conquista, para conseguir que pasen de la indiferencia absoluta a quedarse colgadas y a sus pies. Eso sí, con ellas tienen un trato exquisito.

Como dice una amiga mía, tienen un punto guerrero o cazador con las mujeres que les gustan, van directos a salirse con la suya y a dedicarle tiempo a la “presa” para conseguir que caiga rendida, transtornarla y que después no piense en otra cosa que no sea él. Es como si fuera un virus -dice ella- que se te mete en el cuerpo y se te va comiendo por dentro y por fuera.

Esto vale para los dos sexos, claro.

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domingo, 9 de mayo de 2010

Una de las poquitas historias de amor

Apareció por aquí por primera vez hace un año, no más, para contar una historia, la suya, que era de esas poquitas historias de amor a las que se refiere la entradilla de este blog.


Me sorprendió porque desprendía amargura, y yo pensaba -equivocadamente- que los hombres saben controlar mejor la pena del desamor y que no la arrastran como nosotras.

Esto es lo que decía:

Hoy tengo 46 años. Conocí a la mujer de mi vida cuando tenía 32. Hasta entonces fui lo que se dice “un golfo”, nunca me había enamorado, iba de flor en flor. Cuando la vi, el mundo se paró. Nada ha vuelto a ser igual en mi vida. No puedo quitármela de la cabeza, da igual lo que intente. Ella era y es la mujer de otro, está casada.




Sé que quizá intuya lo que siento pero jamás ha sucedido nada entre nosotros y se que no sucederá. La veo 2 ó 3 veces al año, cuando viene por mi tierra a visitar a su familia y aunque parezca de locos, esos días son para mí los más felices del año. Soy incapaz de emprender una relación con una mujer más allá de unos meses. Mis amigos no me reconocen, dicen que donde está el “Don Juan”. Quizá sea mi castigo, que me devuelvan con creces lo que tal véz yo hice sufrir en su día a otras mujeres, no sé. Es duro pensar que sólo tengo esta vida y que indudablemente la voy a pasar sin la única mujer que he amado.


Ella es lo más bonito, dulce, especial, inteligente…que he visto en mi vida y nunca va a ser mía.

Tres meses después, por fortuna, ella vino a buscarlo, y desde entonces no se han separado, viven el uno para el otro y él es ahora el hombre más feliz del mundo.

Al final, el tiempo pone cada cosa y a cada cual en su sitio. En el amor, en el trabajo, en la amistad… todo vuelve a su lugar. Sólo es cuestión de esperar y ayudar un poco, claro.

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viernes, 7 de mayo de 2010

Las mamás de ellos matan la pasión

Odio la palabra ’suegra’ para designar a una persona que para más inri es la madre de tu hombre. Pero hay algunas que se merecen que las llamen así, entre ellas, la mía.


Esto lo cuenta siempre una amiga mía, que lleva una relación de tira y afloja con la madre de su pareja. Dice que intenta mantener la compostura, pero que a veces hace esfuerzos por no salir detrás de ella llamándola: suegra, suegraaa, suegraaaa, como si fuera el peor insulto del mundo.



Me lo recordó ayer otra amiga, lectora del blog, que me sugirió tratar este tema tan espinoso para muchas mujeres.

Cuenta que es automático, cuando la suegra llega a su casa para pasar una temporada, la libido se va por la ventana y con ella todas las ganas de follar.

“Mi novio es un gran tipo, pero las mayores movidas que tenemos al cabo del año, son cuando su mamá viene a casa, a pasar un mes y se pasa el día hablando de su niño como si fuera un desvalido”.

Está hasta las tetas de esta situación y si no fuera porque lo adora, hay veces que le pondría el ultimantum de película: o tu madre o YO.

Además de no follar, lo que más le fastidia es la complicidad entre madre e hijo y que se pongan a recordar viejos tiempos, como si ella no estuviera allí. No soporta tampoco que su mamá lo trate como a un niño y a ella como el bicho que le ha pervertido, porque ahora lleva un tatuaje y tiene una profesión más liberal, que la que tenía.

En el otro lado -el de los chicos-, tengo un amigo al que su suegra le llama de usted, para que se note bien que mantiene la distancia con el malvado que ha seducido a su hija y le ha sorbido el seso y el sexo.

Esas son suegras.

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jueves, 6 de mayo de 2010

Andrómeda íntima

Una de las lectoras que también participa en los comentarios diarios del blog ha mandado su foto y unas líneas, que aquí dejo:


La verdad es que nunca he mandado una foto así a nadie pero como bien he dicho muchas veces, me parece muy curiosa e interesante la iniciativa.




Personalmente, soy de las que piensa que se pueden decir muchas cosas con una mirada, gesto o imagen, por eso me puedo pasar horas observando fotos de años pasados analizándolas.


Llevo leyendo el blog desde hace bastante tiempo hasta que me decidí a escribir y al final he terminado ¡mandando una foto!


He de decir que estoy encantada con la gente del blog, espero no ofender a nadie con la imagen pero bueno si que es verdad que me expongo a lo mismo que Ros y Disfrutador.


En fin, besazos, Andrómeda.

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miércoles, 5 de mayo de 2010

El orgasmo es uno de los secretos de la felicidad

Hace un año, salió al mercado el Play O, el gel estimulador del orgasmo femenino de Durex, que han probado 400.000 mujeres con buenos resultados, según dice la empresa.


El interés por el orgasmo femenino ha llevado a la compañia a crear en Facebook el Colectivo O, un espacio para opinar, preguntar o informarse sobre bienestar sexual.

Al mismo tiempo se ha editado un manifiesto del orgasmo femenino, con los siguientes principios:



1.- El orgasmo es una forma de felicidad.

2.- Todas tenemos el derecho y la obligación de procurar por nuestra propia felicidad.

3.- Para alcanzar un orgasmo hay muchos caminos y todo el mundo puede encontrar el suyo.

4.- Quien no lo haya experimentado todavía no es que no pueda, es que todavía no ha encontrado el camino adecuado.

5.- Si ya conoces el camino, recuerda que siempre puedes encontrar otro mejor.

6.- Las mujeres tal vez podamos ser complejas, imprevisibles… pero sabemos compartir nuestros secretos, explicar nuestros sueños, aprender y enseñar. Cada una de nosotras es un mundo por descubrir, que no den nada por hecho.

7.- No nos gustan las prisas, no nos gusta la improvisación y no nos gustan los hombres desinformados.

8.- Que disfruten y nos hagan disfrutar. Que sueñen y nos hagan soñar, que jueguen y nos hagan jugar y que recuerden que siempre se puede mejorar.

9.- Ejerce tu derecho a la felicidad con naturalidad, el sexo es salud, el sexo es belleza, el sexo es diversión.

10.- El orgasmo es uno de los secretos de tu felicidad.

Y expuesto el manifiesto, que cada cual haga lo que pueda para tener mucha felicidad. Y ellos, también, no vayamos a ser ahora avariciosas.

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martes, 4 de mayo de 2010

Desnudos en la playa

Aunque de repente ha vuelto el frío, será cuestión de unos días y enseguida tendremos aquí el calorcito de la proximidad al verano.


Mis amigas de Cádiz ya estarán preparándose para que el Ayuntamiento no les prive de sitio en la playa donde estar desnudas. Una larga batalla con argumentos trasnochados de una parte, a su entender y al mío.

Mira que es difícil conseguir que le dejen a una tranquila y cómo quiera estar en la playa y no la obliguen a ir a una de esas reservas cerradas que llaman playas nudistas.

A Trinity916 también le gusta tomar el sol y bañarse en la playa desnuda como se ve en la foto que ha enviado. Aunque es lectora del blog, no ha entrado a comentar mucho y esto es lo que escribe:

Hola a todos los que leen este fantástico blog.


Lo primero felicitar a Escarlata por los relatos que nos entretienen un ratito en el día a día.

Tengo que decirlo, me llevé una sorpresa cuando vi a Disfrutador en esa estupenda foto. He leído todos los comentarios y la verdad, sólo me sorprendo de la gente a la que no le parece bien.




Recuerdo hace muchos años cuando la televisión empezó a emitir los viernes por la noche películas eróticas, por supuesto se avisó del contenido y se emitían fuera del horario habitual, ya que empezaban cerca de la 1 de la mañana. Pues siempre había alguien que protestaba y criticaba la película en cuestión…. Vamos a ver, ¿no se ha avisado de cómo iba a ser la película? ¡Señora mía, pues no se quede a verla!


Esa sensación es la que he tenido con las críticas de algunas personas hacia Disfrutador, si estás viendo la foto y sabes de antemano que no te gusta lo que estás viendo y no te parece bien, pues no entres a leer y a hacer comentarios molestos.


Que conste que no me parece mal que la gente dé su opinión o haga una crítica, pero he leído comentarios que estaban fuera de lugar.


Como la iniciativa de Disfrutador me ha parecido bien, ahí os dejo mi foto. Por supuesto no es tan explícita como la suya.


Saludos.

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lunes, 3 de mayo de 2010

¿A los chicos no les gusta merendar?

Yo no lo creo, habrá de todo, pero por lo general soy de la opinión de que los hombres tienen apetito y son buenos comedores.


No opina lo mismo una amiga, habitual de este blog, para quien las mujeres son siempre más lanzadas en el trasunto merienda. Tampoco lo creo.



Ella dice que aquí mismo ha leído a más de una quejarse de lo poco proclives que son algunos hombres a hacer un cunnilingus.

Habla del suyo, que es del que más conocimiento tiene, y cuenta que no hay manera, que hay veces que hasta se pasa la manita por ahí y luego se la pone en la nariz, para ver si le abre el apetito, pero nada, va él y dice que huele a gel.

No quiere decir que no lo haga nunca, que a veces ella se empeña y lo hace tan evidente que no hay escapatoria posible, pero se queja de que mientras su disposición para hacerlo es permanente, a él le cuesta más esa maniobra.

Así que está convencida de que son muchas más las mujeres acostumbradas a merendar, porque son más dispuestas.

Yo creo que las que lo sean y que de todo habrá en la viña, pero que los hombres son más y buenos comedores, seguro. Yo soy de las que no me quejo.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

Casarse no es para siempre

A pesar de los tiempos, aún no se entiende que a veces casarte no tiene porqué ser para siempre. Que un día, casado, te puedes dar cuenta de que la mujer o el hombre de tu vida está en tu camino y que por desgracia, no es con quien te has unido en santo matrimonio. Porque para las mentes biempensantes el matrimonio es santo, sea civil, eclesiástico o mediopensionista.


Estas disquisiciones me las hacía el otro día una amiga, que es ahora la mujer más feliz del mundo porque ha encontrado al hombre de su vida, -casado y padre él, con compañero ella- en un camino muy cuesta arriba y lleno de chinarros.



¿Porqué tendremos aún esos prejucios tan antiguos con los hombres casados?, decía.

Porque él lo tiene todo en contra: a su ex mujer que lo chantajea con los hijos, a sus amigos, a su familia… Pero a ella, además de haberse enfrentado con su proceder también a sus padres y al resto de su familia, le ha tocado el peor papel, el de la mujer que ha seducido al pobre bobo engañado, que ha dejado a su mujer y a sus hijos por una loba -que nadie de la misma especie se sienta aludido, por diosss-.

Para su propia familia, ella ha roto un matrimonio, no el suyo, porque él es un “hombre casado” y padre de 3 hijos. De él no dicen lo mismo y también ella tenía un marido, aunque no fuera oficial ni consagrado.

Pero contra viento y marea, los dos están encantados juntos, porque ya viven juntos. “Es el hombre de mi vida, te lo dije hace 6 meses y hoy te lo cuento más rotunda que nunca. Jamás pensé que fuera a encontrarlo así. No puedo ser más feliz, es imposible”.

Y mientras, dejan pasar el tiempo, que siempre es el bálsamo que cura todas las heridas y trae la distancia suficiente para que se vean las cosas con claridad.

Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es