Chapi Escarlata: Lo fascinante de una mirada

viernes, 9 de abril de 2010

Lo fascinante de una mirada

No descubro yo aquí nada si digo que en la atracción erótica del primer instante es evidente que los hombres fijan sus ojos en los atributos sexuales del cuerpo femenino, y que las mujeres miran los atributos propios de la virilidad. Y que la atracción sexual es algo primario, salvaje.




Pero lo fascinante es que cuando uno se tropiece con la mirada de una mujer (o viceversa), fugaz, inesperada, que dura décimas de segundo, esa acción mínima en el tiempo provoque una descarga eléctrica de tal magnitud que en un segundo despierta en uno esperanzas de que a ella pueda estar ocurriéndole lo mismo.

Es una reflexión que se hacía anoche un amigo mío, al hablar sobre el poder de seducción de algunas miradas.

Decía que cuando pasa, uno se imagina que esa mirada conduce directamente a un encuentro sexual, que provoca una fantasía desbocada con tal fuerza que le parece asombroso.

Y es verdad, yo también lo creo, a veces puede provocar en un segundo una explosión de deseo tal que hace volar la imaginación, aunque los atributos sexuales, en los que se supone que deberíamos fijar nuestra atención, no sean extraordinarios.

Probablemente, dice, el momento más sublime en las historias de amor es cuando se produce esa primera mirada que da lugar a todo lo demás.

¿De dónde nace ese poder de sugestión de una mirada?


Este post fue publicado originalmente en el blog de Chapi Escarlata de 20minutos.es

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