Chapi Escarlata: Eros y la serpiente

martes, 2 de marzo de 2010

Eros y la serpiente

Un lector habitual del blog me ha escrito un correo sobre su gusto por una imagen erótica, que lo ha dejado embelesado, dice.


Querida Chapi:

Quiero contarte una experiencia personal que creo que es muy apropiada para el tema que tratas en tu blog.


Hace unas semanas asistí en Madrid a la exposición titulada “Lágrimas de Eros” en el Museo Thyssen-Bornemisza. Había muchas obras de arte realmente preciosas, que me encantaron, todas relacionadas como se ve por el título con el erostismo. Entre ellas una me pareció muy especial. Se trata de una fotografía en blanco y negro de Richard Avedon de 1981: Nastassja Kinski y la serpiente. En ella se ve a la joven actriz desnuda tumbada sobre el suelo con una serpiente enorme –debe de ser una pitón, o semejante- que se retuerce sobre su cuerpo, parece salir de entre sus piernas y acerca su cabeza y su finísima lengua al bellísimo rostro de Nastassja.


La primera impresión es amenazadora, uno diría que la serpiente quiere morder a la muchacha. Pero si uno se fija muy bien, en realidad, la serpiente contempla con lujuria la finísima piel femenina, parece incluso flotar sobre su hombro, como si quisiera evitar cualquier roce dañino. En el fondo, yo diría que la serpiente, al contrario de lo que solemos pensar, está hipnotizada por el gesto sereno, dulce y arrebatador de la chica, cuyo cuerpo rotundo es la encarnación misma del pecado. Justo lo contrario de lo que dice la Biblia.


Me compré la postal con esta fotografía y todos los días la contemplo embelesado durante algunos minutos.



Plantea cuestiones que a mí me parecen muy interesantes para comentar. Sobre todo las sensaciones que provoca uno de los elementos de la imagen. Las mías, muy diferentes, porque a mí, particularmente, me causa repugnancia. Y no es la chica, por supuesto.

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