Chapi Escarlata: marzo 2010

jueves, 11 de marzo de 2010

Mitos sexuales sin pies ni cabeza

Los mitos sexuales, esas creencias muy extendidas sobre cuestiones referidas a la sexualidad, que no tienen ni pies ni cabeza, siguen ocupando conversaciones en medio mundo como si fueran dogmas de fe. Yo creo que si las desterramos nos hacemos un favor.



En una lista publicada en un diario se citan algunos de los mitos más extendidos:

1. Sobre la masturbación:
A pesar de lo dicho durante años, no causa infertilidad, acné, disfunción eréctil, sordera, ceguera ni ninguna otra enfermedad o trastorno. Y tampoco es sólo cosa de hombres, ni un síntoma de que la relación no funciona.

2. El tamaño importa
Es uno de los más comunes, pero no es cierto.

3. Orgasmo vaginal y orgasmo clitoriano.
Para la mujer no existen dos tipos de orgasmo, vaginal y clitoriano, sino sólo el orgasmo como tal. La única clasificación que se puede hacer reside en la forma de alcanzarlo, dependiendo de si la estimulación es vaginal o clitoriana.

4. Eyaculación femenina.
No es un mito, las mujeres eyaculan, y expelen un fluido por la uretra que no tiene nada que ver con la secreción vaginal o la orina. Este líquido se origina en las glándulas uretrales, parauretrales y de Skene, que están en el punto G.

5. El coito.
El mito dice que si no hay coito, la relación no es completa. Falso.
puede ser plenamente satisfactoria sin que se dé el coito, y existen muchas otras prácticas y juegos sexuales igual de placenteros.

6. El punto G femenino
existe, y es posible aprender a estimularlo. Se llama así en honor a su descubridor, el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, y está localizado en la pared frontal de la vagina (de 2 a 7 centímetros sobre la apertura vaginal), detrás del pubis y alrededor de la uretra.



7. Virginidad
La presencia del himen es la prueba absoluta de que una mujer es virgen, falso. Muchas veces la membrana se rompe a causa de golpes o accidentes.

8. La primera vez
Hay quien piensa que es imposible quedarse embarazada en la primera relación sexual. Es completamente falso, y si no se utiliza un método anticonceptivo siempre hay riesgo de embarazo.

9. Punto G masculino
Es también falso que no exista. Es la próstata. Es del tamaño de una nuez, se encuentra debajo de la vejiga, en el interior del recto (en la pared frontal, a unos 5 centímetros del ano).

10. En el embarazo
Durante el embarazo el coito no es peligroso ni dañino para el feto. El sexo durante la gestación es completamente seguro siempre que el médico no haya indicado lo contrario.
Son diez, pero seguro que vosotros sabéis muchos más que apuntar a la lista.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Se puede ser feliz sin sexo

Es difícil ponerse en la piel de una persona a la que no le interesa el sexo, en una sociedad en la que casi todo va encaminado a la atracción sexual. Pero existen y viven como cualquiera, sin sentir esa necesidad.

Los asexuales son personas que no experimentan ninguna atracción sexual hacia otros, y que lejos de sentirse traumatizados, se declaran muy satisfechos con sus vidas, según la definición del investigador Anthony Bogaert.


Tres de cada cien personas del planeta se declaran así, no practican sexo, pero no por cuestiones éticas o morales, que sería celibato, sino porque, simplemente, no les interesa.

Los especialistas lo consideran una orientación sexual, no una disfunción.

Algunos sienten atracción romántica o platónica y se enamoran de otra persona sin interés por el sexo, como ellos, o no.

En el primer caso tendrán más posibilidades de éxito. En el caso de que se enamoren de una persona con interés por el sexo, tiene dos opciones: o acceder de vez en cuando aunque no sienta nada ni le guste hacerlo o dejar que su pareja lo haga con otro sin ningún problema.

Una novela de Ian McEwan, Chesil Beach, que leí hace dos años y me gustó mucho, planteaba este asunto, pero en uno de los dos miembros de una pareja, que le había ocultado al otro hasta la misma noche de la boda su aversión al sexo. Ya lo conté.

Las personas asexuales también se han organizado, sobre todo en Estados Unidos, donde son muy activos. Tienen varias asociaciones como Asexual Visibility and Education Network (Aven), que incluye en su web consejos y secciones de apoyo; o Asexual Pals, que trabaja para que se reconozca la asexualidad como una forma de vida como otra cualquiera.

lunes, 8 de marzo de 2010

El poderoso atractivo del olor del otro

¿Por qué su olor nos vuelve locos?


A esta pregunta, que hacían ayer en El País Semanal, contestaban los consultados de muy buena gana y admitiendo que sí, que el olor de su pareja es único para ellos.

Ya se sabe que en esto influyen todo las feromonas, esas sustancias que generamos y que sirven para seducir y atraer al sexo opuesto.



Ana Milán, la actriz y presentadora, afirmaba que “podría identificarlo entre 1.000 hombres con los ojos cerrados” y que “A mí su olor me vuelve loca porque sólo le pertenece a él…”.

Otro de los consultados, esta vez un hombre, contestaba más poético, pero igual de carnal: “Porque no se parece a ningún otro. ¡Magnífico olor a hembra! Antojo de olor a canela y mezcla con nuez moscada. Esa fragancia que el calor del verano intensifica y el frío del invierno no disipa…” .

Y una tercera, que me encantó, decía: “Personalmente, me provoca y me atrae el olor de su cuerpo recién duchado, y el del cuerpo sudado. Huelo su pelo, su cuello, me encanta acurrucarme en su pecho y olerlo una y otra vez, paso por su cintura y me pierdo olfateando por cada rincón de su cuerpo. Poque si algo me vuelve loca, es el olor de su piel”.

Todos hacían un canto al olor de su pareja, porque les atrae, les seduce y les provoca deseo en cuanto lo perciben.

Pero no permanece siempre, me decían ayer. Con el tiempo, aunque sigas queriendo a tu pareja, si ya no hay deseo, el enganche del olor desaparece. Ya no te atrae cuando lo identificas, si es que sigues identificándolo.

¡Qué aguafiestas, XDSS!

Hombre maduro busca mujer joven

Ver a una pareja que se lleva una gran diferencia de edad no es objeto de comentarios malévolos si el mayor es el hombre y la mujer, una ninfa 20 o 30 años más jóven.


Al revés, ya es otra cosa, la percepción cambia bastante, porque no es tan habitual como lo otro ni se considera tan sincera la relación, por puro prejuicio. Con frecuencia se acude a motivos espurios para entender estas relaciones, aunque también las otras.


Según un estudio publicado en la revista European Journal of Operational Research, si la esposa es menor y más inteligente, la relación tiene buenas perspectivas de funcionar, sobre todo si ninguno de los dos carga con un divorcio anterior; mientras que si la diferencia de edad se da a la inversa, es decir, ellos son menores que ellas, el riesgo de separación es mayor.

Lo que busca un hombre maduro en una mujer mucho más joven es lozania, frescura y belleza; una mente menos preocupada y la ilusión de que todo eso, en cierta medida, se contagia, según la psicóloga Pilar Varela. Sobre todo, señala, la sensación de sentir que se puede seguir disfrutando de la vida con plena intensidad.

Y la mujer joven busca seguridad, experiencia, más vida. “En cierta manera, él cumple el rol de la figura paterna de protección, sabiduría e incluso un estatus social que se suele adquirir con el paso de los años”.

Las mujeres enamoradas de hombres mucho más jóvenes se prendan de la tersura del joven y se sienten más seguras y más valiosas, por efecto de la conquista, asegura la psicóloga.

“No se siente atraída tanto por el sexo, sino por otro tipo de satisfacciones más emocionales. El sentirse amada, valorada, deseada. Experimentar, romper las reglas del juego, divertirse, esto es lo que busca, independientemente del final. Con cierta edad, ya se ha vivido lo suficiente para saber que el príncipe azul no existe y vive con intensidad lo que en ese momento tiene entre manos”, afirma.

Y al hombre joven le gusta la mujer mayor, segura, vivida, hecha y se siente atraído por su belleza madura, dice Varela. Cosas que no encuentran en las mujeres de su edad, incapaces de llenar sus expectativas ni en sexo ni en relación.

No sé, creo que estas cosas, y menos los sentimientos, no son tan evidentes siempre.

viernes, 5 de marzo de 2010

De amor al odio no hay ni medio paso

¿Cómo se puede tener a una persona en un pedestal, haber estado loco por sus huesos, creer que era el amor de tu vida, con la que querías compartirlo todo y de pronto -o a lo mejor no tan de pronto- dejarlo caer haciéndolo añicos?


Pues se puede. Es verdad que del amor al odio sólo hay una línea muy fina, que se puede traspasar en un plis. Así lo piensa y lo dice esta mujer, que se acaba de dar de bruces con la vida y ahora cree que su gran amor no lo era tanto, ni era tan alto, ni tan listo ni tan estupendo ni tan amor.



Es lo que pasa cuando en la fase del enamoramiento una -o uno- se pasa siete pueblos y tiende a exagerar las cualidades de su paternaire y a enamorarse de la imagen que uno mismo recrea. Así que, claro, lo tenía tan alto, que la caída ha sido brutal. Y aquí el hombre ha tenido culpa en lo que la ha tenido, igual que ella, en que con el tiempo se ha gastado la pasión y también el amor, porque dejaron de cuidarlo. Pero no se ha vuelto el más tonto de repente ni ella, más lista.

Lo que era amor ahora es odio o aversión por la propia frutración que genera comprobar con el tiempo que el tal no es el que una se había creado en su cabeza, sino terrenal y humano.

La verdad es que cuesta creer que allí donde ha habido tanto amor ahora haya odio, pero así es. Y el caso de esta amiga es el último que he visto.

Un amigo bastante racional dice que un amor grande aunque desaparezca, no tiene necesariamente que transformarse en aversión ni en un sentimiento hostil. Que sólo hay que cambiar el tipo de amor, que ya no es de pareja, pero que puede ser de amistad y qué mejor que hacerlo con la persona a la que has querido y a la que conoces tanto.

La otra no haría nunca esto que dice mi amigo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Lo que nos baja la libido al suelo

Hay situaciones que prometen ser de alto voltaje, pero cuando se presenta el momento cumbre de poder echar un polvito, hay cosas que pueden dar al traste con el ambiente logrado, con la ilusión y con el conocimiento, porque bajan la libido de sopetón y te la dejan por los suelos. La impresión visual es lo que tiene, que puede ser determinante.




Aye escuché en la cadena Ser que la gente contaba lo que les quita la emoción de repente.

La mayoría de las mujeres -esto lo he escuchado toda mi vida, no es nada nuevo- decían que ver a un tío desnudo -o con gayumbos- con los calcetines puestos es lo más antierótico del mundo.



Alguna ha cogido su ropa, se ha vestido y se ha ido directamente a su casa porque no podía seguir con el cortejo ante una visión tan sensual.

Ellos se desinflan cuando ven a una chica con ropa interior de color carne. Es lo más antisexo que hay, decían algunos, que prefieren a las mujeres con ropa interior blanca.

A partir de ahí, un montón de cosas que nos disgustan del otro y que nos quitan el apetito.

Por ejemplo, a ellos tampoco les gusta que las mujeres se metan en la cama con un pijama de felpa, que tengan pelos en las axilas o que estén poco depiladas en sus partes; y a ellas que no cuiden su higiene o que tengan pelotillas en el ombligo -textual-.

Hubo quien contó que después del flirteo y los primeros besos y magreos el chico la llevó a su casa y para ambientar el momento tan intenso, le puso la música de Mojinos escocíos. Se quedó muerta.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Operaciones de tetas para todas las niñas

Las empresas de estética, compañías que nos recuerdan cada día en vallas, prensa y televisión que aún estamos a tiempo de ser guapos, sanos y esbeltos si nos ponemos en sus manos, rizan el rizo.

He visto en la televisión un anunció en el que una niña empieza a decir que se sentía fatal porque no tenía pecho y que le daba vergüenza salir por la calle, porque nadie la miraba.

Pero que nada más cumplir los 18, le han salvado la vida -no lo dice así , pero casi-, porque la metieron en el quirófano, le pusieron una tetas estupendas y ya se atreve a salir por ahí, porque todo el mundo la mira: los hombres con ganas y las mujeres con envidia -esto tampoco lo dice, pero viéndole la cara seguro que lo está pensando-.

Vamos, que la niña está encantada con el trabajito que le han hecho; y sus padres, más, porque ya se encarga ella, en el spot, de meter por ahí lo comprensivos que son porque la han entendido y la han acompañado en todo el proceso, que también han pagado, claro. Pero eso es pecata minuta, están muy felices.

¡Lo que hay que ver! Con anuncios como estos y unos padres “tan comprensivos”, ¿cómo no va querer que les regales unas tetas nuevas si aprueban el bachiller?



martes, 2 de marzo de 2010

Eros y la serpiente

Un lector habitual del blog me ha escrito un correo sobre su gusto por una imagen erótica, que lo ha dejado embelesado, dice.


Querida Chapi:

Quiero contarte una experiencia personal que creo que es muy apropiada para el tema que tratas en tu blog.


Hace unas semanas asistí en Madrid a la exposición titulada “Lágrimas de Eros” en el Museo Thyssen-Bornemisza. Había muchas obras de arte realmente preciosas, que me encantaron, todas relacionadas como se ve por el título con el erostismo. Entre ellas una me pareció muy especial. Se trata de una fotografía en blanco y negro de Richard Avedon de 1981: Nastassja Kinski y la serpiente. En ella se ve a la joven actriz desnuda tumbada sobre el suelo con una serpiente enorme –debe de ser una pitón, o semejante- que se retuerce sobre su cuerpo, parece salir de entre sus piernas y acerca su cabeza y su finísima lengua al bellísimo rostro de Nastassja.


La primera impresión es amenazadora, uno diría que la serpiente quiere morder a la muchacha. Pero si uno se fija muy bien, en realidad, la serpiente contempla con lujuria la finísima piel femenina, parece incluso flotar sobre su hombro, como si quisiera evitar cualquier roce dañino. En el fondo, yo diría que la serpiente, al contrario de lo que solemos pensar, está hipnotizada por el gesto sereno, dulce y arrebatador de la chica, cuyo cuerpo rotundo es la encarnación misma del pecado. Justo lo contrario de lo que dice la Biblia.


Me compré la postal con esta fotografía y todos los días la contemplo embelesado durante algunos minutos.



Plantea cuestiones que a mí me parecen muy interesantes para comentar. Sobre todo las sensaciones que provoca uno de los elementos de la imagen. Las mías, muy diferentes, porque a mí, particularmente, me causa repugnancia. Y no es la chica, por supuesto.

lunes, 1 de marzo de 2010

Las mujeres con curvas pisan fuerte

Vuelven las mujeres con curvas. Menos mal, que ya está bien de tanta anoréxica de pasarela sin nada por delante ni por detrás para mirar, que diría uno que yo me sé.




Ayer ojeando un par de revistas leía que las mujeres con redondeces y curvas están de moda y que los modistos ya vuelven a pensar en ellas para sus colecciones.

Eso está por ver, porque cuesta pensar que desbanquen a las flaquísmas modelos que protagonizan los desfiles de hoy, aunque en otras pasarelas, las de la música, se lo llevan de calle mujeres redondas como Beyoncé, Rhianna o Shakira.

Al hilo, leo en esta web que la visión de una mujer con curvas produciría el mismo efecto en el cerebro de los hombres que el que experimentan al consumir alcohol u otras sustancias estupefacientes, según publica Live science. Los alucina.


Las curvas en la mujer se relacionan con la fertilidad y la salud en general, y tradicionalmente, y en todas las culturas, los hombres encuentran más sexis la figura de una mujer algo voluptuosa.

Algo así como el título de aquella película de Patricia Cardoso, Las mujeres de verdad tienen curvas.

Pues es justo lo contrario de lo que nos meten cada día por los ojos, un prototipo de mujer con pocas curvas y excesivamente delgada.