Chapi Escarlata: Fotógrafa ocasional

jueves, 6 de octubre de 2005

Fotógrafa ocasional

Nunca pensé que la jornada me iba a deparar tantas emociones. El otro día salí al campo a dar un paseo y a coger lilas -esta especie siempre te la encuentras en todos los sitios-.


Llevaba mi cámara en el bolsillo, y, en ese momento, caminaba mirando al suelo. Levanto la vista y ¡ostras! Lo veo allí, sobre la vía del tren, como su madre lo trajo al mundo, recolocándose entre los raíles.¡Dios!, exclamé. ¿Qué hace ahí ese hombre? ¿Me lo ha puesto la Naturaleza o se quiere suicidar de esa guisa? Me acordé de la cámara y corrí a decirle que si no le importaba esperar al tren siguiente al que se suponía que le iba a arrollar, que yo necesitaba mi tiempo para hacer la foto.

Frené en seco antes de decir ni mu. El tipo me miró tan atónito como yo a él, y en ese instante lo vi: era un “autofotógrafo”, estaba posando para sí mismo, porque no tenía modelo que echarse a los ojos, ni masculino ni femenino -esto me lo dijo más tarde-.

Pues ya que estás… Y zas, le disparé la foto

¿A que no me ha quedado mal? Pues a partir de ahora, fotógrafa ocasional de hombres que se quieran desnudar.

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