Chapi Escarlata: 2005

lunes, 10 de octubre de 2005

Quiero un recogepelotas

¿Qué hay de malo en que las recogepelotas del Master Series de Madrid sean modelos, enseñen sus braguitas, entre bola va y bola viene, o se muevan pizpiretas a uno y otro lado de la red?


Ya me gustaría que hubiera recogepelotas versión masculina, que nos enseñaran a nosotras sus entretelas. No nos íbamos a poner contentas…

Por favor, por favor, señor Santana, queremos chicos que recojan sus pelotas -las de su torneo y las de sus jugadores- el año que viene. No nos importa que no sepan jugar al tenis, éso es lo de menos. Los queremos vistosos, macizos… y ya verá como le llenamos las gradas. Nosotras somos muy agradecidas. Incluso, si hay de los dos, recogepelotas y recogepelotos, no revueltos, claro, sería un puntazo.

Y a los que se rasgan las vestiduras, ni caso. La dignidad de la mujer está en otras cosas más importantes. Qué ganas de crear falsas polémicas.

jueves, 6 de octubre de 2005

Fotógrafa ocasional

Nunca pensé que la jornada me iba a deparar tantas emociones. El otro día salí al campo a dar un paseo y a coger lilas -esta especie siempre te la encuentras en todos los sitios-.


Llevaba mi cámara en el bolsillo, y, en ese momento, caminaba mirando al suelo. Levanto la vista y ¡ostras! Lo veo allí, sobre la vía del tren, como su madre lo trajo al mundo, recolocándose entre los raíles.¡Dios!, exclamé. ¿Qué hace ahí ese hombre? ¿Me lo ha puesto la Naturaleza o se quiere suicidar de esa guisa? Me acordé de la cámara y corrí a decirle que si no le importaba esperar al tren siguiente al que se suponía que le iba a arrollar, que yo necesitaba mi tiempo para hacer la foto.

Frené en seco antes de decir ni mu. El tipo me miró tan atónito como yo a él, y en ese instante lo vi: era un “autofotógrafo”, estaba posando para sí mismo, porque no tenía modelo que echarse a los ojos, ni masculino ni femenino -esto me lo dijo más tarde-.

Pues ya que estás… Y zas, le disparé la foto

¿A que no me ha quedado mal? Pues a partir de ahora, fotógrafa ocasional de hombres que se quieran desnudar.

martes, 4 de octubre de 2005

No tiene ninguna importancia, ninguna

Y luego algunos, los de siempre, se empeñan en que el sexo no es importante. Hay quien llama a esto blogbasura, incluso.

Pues esto es sólo una muestra de que el sexo mueve y alegra la vida desde que el mundo es mundo.


Esta escultura es de un señor que se llama “Sexkerzenhalter”, es del siglo III y forma parte de la exposición 100.000 años de sexo , que se ha abierto en Dresde (Alemania) con objetos que van desde orondas venus, de la Edad de Piedra, a los primeros condones y consoladores.


Y esta es la Venus de Willendorf, de 25.000 años de antigüedad.

Hay que hablar de sexo y, sobre todo, practicarlo en todas sus formas, y si puedes, luego contarlo.

P.D. Ya sé que tengo pendiente probar los productos Durex, pero es que mi novio se resiste a ponerse el anillo vibrador 20 minutos. Tengo que seguir convenciéndole

lunes, 3 de octubre de 2005

Más sentido del humor

Bah, qué poco sentido del humor tenéis algunos. No se os puede hablar de lo único ni en plan de guasa, porque os lo tomáis fatal. Eso se cura probándolo…

…aunque no seais jefes.

viernes, 30 de septiembre de 2005

Los jefes tienen que follar más

Cuando los jefes vienen tensionados -ahora se llama así- qué insoportables se ponen. Creo que es porque o no follan o no lo hacen lo suficiente. Tendrían que hacerlo más para ser felices y mandar mejor. Yo lo incluiría en los convenios.

martes, 27 de septiembre de 2005

No pudo ser

Me las prometía muy felices cuando el jueves dije que el fin de semana iba a probar los productos que Durex me había regalado.

Pues no pudo ser, ese mismo día me fui a casa con fiebre y hasta hoy martes no he vuelto a trabajar. He estado malita, y bien que lo siento. No por no poderlo contar, que también, sino por no haberme podido comer ni un rosquito.

Algún compañero me ha pedido cuentas y le he dicho lo mismo. Me ha preguntado ¿Y hasta el sábado que viene, nada de nada? Pues sí, colega, tu lo dices. A las horas que salgo del periódico, mientras llego a casa, me pongo en situación y me doy el gel del calorcito -un suponer- me dan las tres de la mañana. Y el mío no creo que esté tan por la labor como hasta ese punto, que el madrugar es muy duro.

lunes, 26 de septiembre de 2005

La mujer desnuda


Planeta acaba de editar en España La mujer desnuda, uno de los últimos ensayos del zoólogo Desmond Morris, y que él ha titulado como el que le hizo famoso en los setenta, El mono desnudo.

En este estudio, del que ayer leí en un periódico un avance, Morris echa por tierra el mito del sexo débil y dice que aunque es menos fuerte físicamente, el cuerpo de la mujer está más evolucionado (neoténico) en muchos aspectos que el del macho. LLama neotenia al proceso evolutivo resultante de la simbiosis entre la sociabilidad y la curiosidad y lo considera el éxito de los seres humanos (simios sin rabo con un cerebro muy grande).


“Las mujeres han experimentado transformaciones espectaculares, muy superiores a las del hombre. Durante millones de años, las formas femeninas se han ido forjando a través de asombrosos ajustes y sutiles refinamientos en un proceso evolutivo en el que la mujer abandonó muchas de la cualidades de otros primates para convertirse en un ser único y extraordinario“.

Desmond Morris analiza los rasgos biológicos y las funciones evolutivas de las formas femeninas y cómo las sociedades humanas han modificado y adornado su cuerpo en función de los conceptos de belleza. Todo ello para descubrir, dice, “al organismo más fascinante del reino animal: la mujer desnuda”.

Ahí dejo el tema, para el debate.

domingo, 25 de septiembre de 2005

El nuevo hombre

Hoy me he levantado con un ataque de aturdimiento. No soy proclive a ellos, debe ser el estado febril en el que me he pasado sumergida el fin de semana.

Ya he visto que mis compañeros de blog se han lanzado a contar que la bomba que ha puesto ETA cerca de la rotativa donde se tira 20 Minutos no ha roto nada que obligue a trasladar la tirada a otro sitio. Bien por mis jefes, siempre en su sitio.

A la misma hora que ellos estaban tecleando, yo intentaba ponerme un café con leche para desayunar. Enfrente tenía a mi hombre, que hacía lo mismo: desayunar, no teclear. Me he servido la leche directamente en el vaso de zumo, y lo que antes hubiera sido un desastre, no ha tenido ni siquiera la categoría de anécdota. Yo he mirado lo que había hecho y no he dicho nada; él, tampoco.

Últimamente, me consiente mucho porque piensa que estoy en una edad difícil, mientras yo intento demostrarle que mi cuerpo y mis sentidos no tienen la misma edad que mi mala cabeza.

Hablaban en la radio del hombre metrosexual,-qué novedad, nunca lo había escuchado- y nos hemos puesto a hablar de cuántas cremas y demás aderezos usaba él al mes para entrar o no en esa estúpida categoría, que encabeza David Beckham.Mi novio usa cremas, como todo el mundo, pero si le digo que le depilo el entrecejo, me manda a freir espárragos, así que de metrosexual tiene poco, sobre todo de la parte femenina y afeminada y, sobre todo, de la parte de oquedad cerebral que les caracteriza, si es que es Beckham su máximo representante.

Además, acabo de enterarme de que a los “metro” les quedan dos telediarios, lo que por lo visto viene es el “metroemocional“: “hombre maduro y con gran capacidad de amar, que no se deja utilizar, le gustan las mujeres independientes, cumple sus promesas y nunca usa el romance para conseguir sexo, un hombre líder, culto, responsable, sensible, pero muy masculino”.

Cada vez nos ponen más difícil el mercado, así no hay quien encuentre nada normal.

viernes, 23 de septiembre de 2005

Qué purita

No mejora. La sigo, yo y toda España, desde que se anunció su noviazgo con el Príncipe y aunque ha habido veces, muy poquitas, en las que parecía que la cosa iba a cambiar, nada.


¿Quién asesora a Letizia con su vestuario? ¿Quién le dice ponte esta faldita evasé que te sienta como un cuerno? O “tú siempre con la chaquetita, el pantalón o la falda, los zapatos y el bolso a juego, a poder ser todo del mismo color, que vas hecha una puri. O “ahora que estás embarazada ponte esas blusas (top) como la que llevas hoy, que parece el camisón de mi abuela”.

Letizia, con lo bien que te viste de gala Lorenzo Caprile ¿por qué no le encargas tu ropa de diario?

jueves, 22 de septiembre de 2005

Vibrador 20 minutos

No es que a mi empersa le haya dado por querer darme una alegría al cuerpo comprándome un “aparato sexual”. No, aunque le lanzo la idea, compañeros.Es que esta mañana he ido a una rueda de prensa de esas por las que hay tortas en las redacciones, y me han regalado un anillo vibrador que dura 20 minutos.

La convocaba Durex, y no era para darnos el informe anual sobre sexo, que está en cocinas (pronto sabremos lo que “decimos” que hemos follado el año pasado), ni nuevos preservativos con sabor a gin tonic, un suponer. Presentaban una gama de artilugios, de los que me he provisto adecuadamente, para “gosarrr”.

El anillo en cuestión, como su propio nombre indica, es un aro de silicona con un dispositivo vibrador que se coloca en la base del pene y proporciona -dice el catálogo, a mí no me ha dado tiempo a probarlo todavía- una agradable vibración durante 20 minutos, a él y a ella, durante la relación sexual que va a tener que durar por lo menos lo mismo.



No sólo han presentado el Play Vibration que es como se llama el arito, hay lubricantes efecto calor y efecto frío, toallitas húmedas, estimuladores para uno, para dos, para tres, cuatro….

Merchandising para el sexo, que es lo que mueve el mundo, digo.

miércoles, 21 de septiembre de 2005

En 20 minutos no se folla nada

Ya me lo decía mi jefe: aquí se viene a trabajar, no a follar. Y es lo que he hecho desde entonces: trabajar no follar.

¿Estos son hombres hombres?

Le contaba hoy a una amiga, con la que he comido hoy -hablamos de hombres siempre que podemos librarnos de la obsesión de despellejar a los jefes (que no son hombres, son jefes)-, lo poco comestibles que son los yogures de la pasarela Gaudí. ¿Pero éstos son hombres o cuarto y mitad?


Ni pelos, ni barba, ni torso de hombre, ni… nada de nada. A mí, que soy una “voyeur” empedernida, esos no me ponen nada. Éste sí que es un ejemplo de lo que tiene que ser ¿o no?